José Guillermo Moncada Veranes: Un santiaguero de palabra y de ley

Santiago de Cuba, 5 de abr. – La grave enfermedad que padecía, no le impidió cumplir con su palabra empeñada, y  este santiaguero  digno  luego de cumplir con la orden del organizador de la Guerra Necesaria volvió a la manigua aquel 24 de febrero de 1895. Era lo último que podría hacer por su Cuba amada.

El 5 de abril de 1895, días después del alzamiento, en el campamento de Juturito, en Mucaral, en Alto Songo, murió  este hombre de quien se habla poco, pero quien en su tiempo, tuvo la  amistad de Antonio Maceo, Quintín Banderas, y la confianza de José Martí.

A Guillermón, como le decían sus amigos, le describen como  un negro elegante por su porte alto y delgado. Él como muchos otros de su época, sufrió la humillación por vivir en la Cuba colonial donde todavía imperaba la esclavitud. Por ello no dudó en responder al llamado de Guerra por la Independencia de Cuba de Carlos Manuel Céspedes  y  en noviembre de  1868 marchó a la manigua a pelear por la libertad de la Patria.  

También él fue de los que estuvo en la Protesta de Baraguá y antes de conocerse públicamente la memorable y digna  acción de Antonio Maceo, ya le había expresado en carta al General   Vicente García: «No podemos admitir nunca la paz que bajo condiciones tan humillantes y ridículas nos brindan los españoles«.

Al concluir esta primera etapa de la Guerra por la Independencia de Cuba, Guillermo Moncada ya ostentaba el grado de General de Brigada  del Ejército Mambí, como muestra de su disciplina, inteligencia  e intrepidez.

La Guerra Chiquita  también contó con la impronta del hombre que aprendió como oficio carpintero-aserrador. Este fue un pasaje corto, pero demostrativo de los verdaderos ideales independentistas  de él y de los cubanos que no aceptaron el Pacto del Zanjón.

Ya gravemente  enfermo de tuberculosis, responde como hombre digno al llamado de José Martí, quien organiza la guerra necesaria. Y el 24 de febrero junto a sus compañeros en esta zona oriental del país, estaba el general como   símbolo de una generación  que no conoció el descanso.

José Guillermo  fue de los Generales que tuvo el honor de  participar en las 3 Guerras por  la Independencia de Cuba en el siglo 19. De él siempre quedará el recuerdo de sus años vividos en el domicilio ubicado en la actual Calle Moncada número 106, entre San Mateo y San Antonio, hasta donde acuden pioneros y habitantes de la comunidad a rendirle honores cada 5 de abril.

También hoy se le recuerda entre los pioneros y educadores de la Ciudad Escolar 26 de Julio, porque allí, en las antiguas celdas del Cuartel Reina Mercedes  estuvo preso Guillemón Moncada  y su  nombre que llevó este sitio asaltado por el líder cubano Fidel Castro Ruz  para emprender la última etapa de la guerra por la Independencia de Cuba y hacer realidad los sueños de aquella pléyade de patriotas.

Y quienes pasan por la Avenida de los Libertadores, allí también entre las estatuas, está la de este santiaguero,  el General José Guillermo Moncada Veranes, de quien diría  el Coronel Horacio Rubens, quien estuvo  muy vinculado a Martí en la preparación de la guerra necesaria: “Sin Guillermo,  no hubiera habido Revolución en Oriente el 24 de febrero«.

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