José Loreto Horruitiner Vicente, patriarca del pincel, en sus 85 años de vida

Santiago de Cuba, 2 ene.— La ciudad agradece  al artista que la pinta desde que supo de un pincel, patriarca santiaguero y buscador de los colores de la tierra natal. José Loreto Horruitiner está  festejando sus 85 años de vida con todos los honores del año nuevo. Así lo recibe.

Actualmente permanece la exposición “Los Colores de Santiago”  en la sala Titón de la Casona de la UEAC, ubicada en la calle Heredia que desde el 10 de diciembre, en su onomástico, tiene el creador el motivo especial  para agasajar a Santiago de Cuba desde su obra.

Cada último mes del año lo hace y  lo  extiende como saludo al nuevo año como una esencia impulsora de su existencia: el arte.

Esta vez, la muestra  integrada por  treinta y cinco piezas, entre pinturas y dibujos.  También destaca el maestro  rinde homenaje a la pintora y poetisa Ana Amelia Pérez Ramos, su compañera en vida y obra.

La paisajística urbana santiaguera atrae a disimiles creadores  pero hay 4 grandes de la plástica que realzaron  a la ciudad en su últimomedio siglo a escala de gigante; referencia a Antonio Ferrer Cabello, José Julián Aguilera, Miguel Angel Botalín y José Loreto Horruitiner, maestros de generaciones que emergieron de la Academia José Joaquín Tejada. El museo Emilio Bacardì atesora colecciones de ellos.

Horruitiner descifra los colores en sus más diversas tonalidades de su terruño, pero su pintura y dibujo ilustra a la ciudad escalonada con las casas abigarradas como si fueran balcones mirando al mar. Gruesos rasgos remiten al barroquismo y a la vanguardia plática de esos tiempos en el Caribe caluroso y soleado. Su obra al inicio resultó una propuesta nueva del paisaje y continuó por esa vertiente, definiéndolo como la esencia de su búsqueda incesante en la urdimbre santiaguera, su gente, los sentidos y su manera de estar, integrados en líneas, sombras y luces.

Nació el 10 de diciembre de 1933 en un barrio populoso aledaño a Trocha, al sur de la ciudad; fue un alumno destacado  en la etapa del 1949 al 1956 de la Academia provincial José Joaquín Tejada, en las manifestaciones de pintura, dibujo gráfico y ambientador, grabado, escultura y cerámica. Al egresar formó el claustro de Profesores de  dicho centro, además de ser fundador de varios proyectos culturales de la vanguardia intelectual cubana. Su aval atestigua las distinciones que posee: Por la Cultura Nacional y Raúl Gómez García, la Medalla 28 de Septiembre, el Sello de Laureado y la Placa José María Heredia.

Vale la pena ir a los detalles de cada rasgo cuando se inspira en Cuba dentro del Caribe, lo amplifica del azul en todas las tonalidades y cuando se introduce en lo cotidiano de su pueblo, la imaginación vuela de tal manera que simula al Quijote Negro como la poesía del poeta Jesús Cos Cause, el Naif de  Laurence Zúñiga, “Un mundo de cosas” de José Soler Puig, para transitar por la mezcla de “nuestro ajiaco cultural”.

Desde el 1970 hasta el presente pertenece al Consejo Técnico Asesor de la dirección de Cultura en Santiago de Cuba.  Y es orgullo para nosotros que tanto en nuestro país como en el extranjero conocen de la vida de su ciudad por la misión y currículo de este gran hombre que con sus 85 años sigue agasajando a su más valiosa novia: la tierra natal con sus más íntimas pasiones.

 
Por María Elena López Jiménez

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