José Maceo, el excelso guerrero de las tres guerras

El 5 de julio de 1896, caía en Loma del Gato, Ti Arriba, provincia de Santiago de Cuba, el General José Maceo Grajales, quien había ganado el apelativo de El León de Oriente, una sensible pérdida para el Ejército Libertador y cuya vida y obra es ejemplo de inspiración para las generaciones de cubanos de hoy y de todos los tiempos.

Para sintetizar su grandeza militar bastaría la opinión del Mayor General Antonio Maceo al evocar la batalla de Peralejo, cuando el Titán de Bronce peleó cara a cara con las fuerzas dirigidas por Martínez Campos, a las que propinó costosa derrota, y siempre que recordaba ese episodio revelaba: “Si yo tengo allí a José agarro a Martínez Campos”.

“Vivo por mi hermano José”, reseñaba con frecuencia, pues ninguno de los dos olvidaba cómo José cuidó de su hermano herido por siete balas españolas en el combate de Mangos de Mejías, en agosto de 1877.

Una hermosa relación de afecto y respeto distinguía el vínculo de estos dos excelsos guerreros de las luchas por la independencia de Cuba en el siglo XIX.

Como toda su familia, José se integró a la lucha por la emancipación de la Patria apenas dos días después del llamado de Carlos Manuel de Céspedes, y tras 10 años de contienda, con apenas 29 años, ganó los grados de coronel, luego de mostrar su actitud radical en Mangos de Baraguá, junto a su hermano Antonio.

Durante aquellos meses, sirvió de guía, centinela y jefe militar de un pequeño grupo que cuidaba al Titán de Bronce, buscado día y noche por más de mil soldados peninsulares.

Los épicos momentos que atesora la historia patria colocan al General José Maceo en un sitial de honor; combatiente de las tres guerras por la independencia de Cuba, la de los Diez Años, la Chiquita y la Necesaria, por lo cual constituye simboliza el coraje de los cubanos.

Quien había nacido el 2 de febrero de 1849, en Majaguabo, San Luis, en Santiago de Cuba, fue protagonista de las más heroicas acciones en los campos de la Isla, donde la firmeza de ideas e intransigencia lo distinguieron entre las tropas.
El uso del fusil, el manejo del machete como arma para defenderse, la agilidad y destreza como jinete, la madurez de su pensamiento, fueron factores influyentes para que muy pronto se convirtiera en un auténtico guerrero.

Único de los 11 hijos de Mariana Grajales que participó en las tres guerras independentistas acumuló una extensa hoja de servicios y varias cicatrices en su cuerpo.

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