José Martí, el mayor estratega de la Guerra Necesaria

Quince años tenía José Martí Pérez, cuando Carlos Manuel de Céspedes  dio la libertad a sus esclavos y  protagonizó  el Grito de Independencia  o Muerte en el Ingenio Demajagua.   Adolescente era este cubano  que  estudiaba en el Instituto de Segunda Enseñanza  en La Habana, y tenía como profesor a  Rafael María de Mendive.

A pesar de su corta edad, la noticia del Levantamiento del   10 de Octubre de 1868 incentivó el patriotismo de quien inspirado en los acontecimientos de ese día, escribió:

No es un sueño, es verdad: grito de guerra

Lanza el cubano pueblo, enfurecido;

El pueblo que tres siglos ha sufrido

Cuanto de negro la opresión encierra.

Del ancho Cauto a la Escambraica sierra,

Ruge el cañón, y al bélico estampido,

El bárbaro opresor, estremecido, Gime, solloza, y tímido se aterra.

De su fuerza y heroica valentía

Tumbas los campos son, y su grandeza

Degrada y mancha horrible cobardía.

Gracias a Dios que ¡al fin con entereza

Rompe Cuba el dogal que la oprimía

Y altiva y libre yergue su cabeza!

Por aquel entonces nadie imaginó que este mismo niño  de ideas  nacionalista,  antiesclavista e independentista  era el que estaba destinado para darle continuidad a la lucha por  una  Cuba libre, ni que era precisamente él quien  analizaría minuciosamente todos los errores que llevaron al fracaso de aquella contienda, para  organizar  con todos los detalles a su favor, la que llamó  Guerra Necesaria.

Mucho tuvo  que accionar  el joven Martí para que el 24 de febrero de 1895 se reiniciara la tercera contienda bélica del siglo XIX con un objetivo muy definido: romper las cadenas con la colonia española,   y vivir en una Cuba libre e independiente, en una República  con todos y para el bien de todos.

Fueron años de intenso quehacer.  Una tarea muy difícil  le correspondió a José Martí, quien sin haber participado en las Guerras de los 10 años   (1868-1878)  ni en la chiquita (1879-1880)  tenía la misión de darle continuidad al sentimiento que  estaba  latente entre los cubanos dignos. Pero, para luchar por la Independencia,  necesitaban un guía capaz de aglutinar  a los principales  líderes mambises, y de organizar una contienda donde quedaran atrás el regionalismo y los intereses personales.   

Razones tuvo Martí para darse a la tarea de fundar el Partido Revolucionario  Cubano,  la organización política de vanguardia  que desde el 10 de abril de 1892, devino instrumento para lograr la unidad;  valorar cada detalle para la  realización de una guerra generosa y breve. Además sería el Partido el  que aseguraría  en la paz, el trabajo,  y el bienestar  de los habitantes de la Isla.

Aunque líderes de esta contienda como su principal organizador, José Martí, estaban fuera de Cuba, las condiciones  se crearon para que a propuesta de Juan Gualberto Gómez,  el 24 de febrero de 1895,  domingo de carnaval en La Habana,  diera inicio la Guerra del 95,   la última realizada en la Cuba española

 Hubo otros contratiempos, pero  no se frustró  totalmente el plan concebido.  En el  occidental el general Julio Sanguily, jefe de la insurrección en La Habana, fue detenido  en su domicilio,  mientras que Juan Gualberto Gómez corrió igual suerte en  Matanzas  en unión de otros complotados, por las fuerzasespañolas que cercaron el lugar con lo que se frustró el estallido revolucionario en el occidente.

En el Oriente Cubano el inicio de la contienda armada del  24 de febrero de 1895, tuvo en el  Mayor General  Guillermo Moncada  la garantía para su materialización.  Y junto a él estuvieron  Bartolomé Masó, Quintín Bandera, Pedro (Periquito) Pérez, y otros patriotas.

Con la llegada  por Duaba, costas guantanameras,  de Antonio Maceo, su hermano José, junto a Flor Crombet; así como también de José  Marti y Máximo  Gómez,  por Playitas de Cajobabo el 11 de abril se le imprimiría  una nueva  fuerza a la guerra.

A pesar de que no todo salió como estaba planificado desde un inicio,   hubo factores enunciados por José Martí, que ante su muerte prematura  se obviaron, e impidieron el ansiado  triunfo. También cayó en combate Antonio Maceo  y  quedó el país sin un líder político para encausar el destino de la  Cuba en armas.

Una vez más,  la falta de unidad de los dirigentes y jefes militares cubanos, debilitó  la una contienda que   ya contaba como fuerza aliada a los Estados Unidos, cuyo gobierno  venía trabajando en su teoría de la Fruta madura para apoderarse de este país.

De esa forma la Guerra necesaria organizada por José Martí, la última  contienda armada del siglo XIX  significó para  España el cese de su dominio  colonial en Cuba y para este país el cambio de dueño al convertirse en  neo colonia  de los Estados Unidos. De esa forma se abría  con la intervención norteamericana un nuevo capítulo para la nación caribeña.

Pero algo quedó claro, la inteligencia de José Martí  para organizar con una base científica la guerra necesaria que tuvo su inicio el 24 de febrero de 1895.

Ese fue el ejemplo que años después   retomó el líder cubano Fidel Castro Ruz para su estrategia de lucha. Ejemplo está en la fundación del Partido Comunista de Cuba, fundamentado   en  la ideología martiana  y con el principio  de la unidad, la democracia y los derechos humanos que defendemos hasta hoy.

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