José Martí Pérez, el hombre del presente

Santiago de Cuba, 20 de ene. – Cada santiaguero puede tener su propia anécdota  de José Martí y la puede contar con la misma sinceridad de quien tiene un amigo sincero con quien conversar cada mañana, o tal vez en el atardecer… o en las noches cuando se hace el resumen del día y se piensa en los quehaceres del mañana.

Mucha ilusión y fantasía, así me hizo  ver la vida el hombre que me enamoró de pequeña con los múltiples relatos del libro La Edad de Oro.

En innumerables  ocasiones leí el  poema Los zapaticos de rosa  hasta aprendérmelo de memoria  a pesar de ser extenso, y con orgullo, recitarlo en casa o en alguna actividad de la escuela. Y como Pilar, quería ser solidaria y compartir con  mis amiguitos del barrio los escasos recursos que disponía por aquel entonces.

Mucho  me impresionaban estas estrofas por considerar que aquí estaba lo esencial de la enseñanza de ese bello escrito: 

 -«¡Sí, Pilar, dáselo! ¡y eso                   

también! ¡tu manta! ¡tu anillo!»                  

Y ella le dio su bolsillo,   

le dio el clavel, le dio un beso.

De Meñique ni hablar, el fue mi ídolo porque lo vi tan pequeño…  pero admiraba su  inteligencia, valentía  y solidaridad,  y en contraste con ello, la Jessica del Camarón encantado la sentí el ser  más negativo y detestable por su ambición sin límites que la llevó a terminar en la mayor miseria humana.

Disímiles fueron los cuentos, las poesías,  los ensayos y en general innumerables   escritos   de Martí que  me llenaron de valores con los que crecí, hasta poder interpretar  muchas  de sus obras las cuales  nos dejan tremenda enseñanza. La más impresionante y que me cautivó para  siempre fue la Obra de Teatro Abdala y una estrofa que siempre la llevo en mi pensamiento:

El amor, madre, a la patria

No es el amor ridículo a la tierra,

Ni a la yerba que pisan nuestras plantas;

Es el odio invencible a quien la oprime,

Es el rencor eterno a quien la ataca…

A José Martí lo tengo muy adentro, porque cada vez que leo algo de   su historia me conmueve. ¿Cómo ese adolescente pudo sufrir tanto con las humillaciones al negro en tiempo de esclavitud?… ¿Qué estrella iluminaba  a este cubano que fue a Tampa y a Cayo Hueso a pedir apoyo  por la Libertad de Cuba?   ¿De qué estirpe estaba hecho  el hombre que pudo unir a grandes Héroes de la Guerra de Independencia para emprender otra etapa de lucha? ¿Qué sabia de Patria hubo en él para que Fidel lo tuviera como su principal maestro…?

Hasta hoy es difícil encontrar un ser tan extraordinario que supere a nuestro  José Martí, el patriota  que de niño   supo  mantener el amor a los suyos a pesar de tanto sufrimiento  sentido en carne propia; de joven incrementó cada día sus conocimientos para ponerlo en función de la Cuba colonizada, y cuando tuvo la madurez política, se dedicó  a unir a los principales líderes independentistas para romper las cadenas  con la Madre Patria.

Nadie podrá opacar la luz que irradia este hombre que nos enseñó con su ejemplo a vivir con dignidad, a ser por encima de todo  cubanos; que todos los hombres son iguales, y que  el pensamiento  es una poderosa arma de combate

  Este 28 de enero,  es  el aniversario 167 del natalicio de José Martí Pérez. En Santiago de Cuba se celebrará esta fecha porque el autor intelectual del Asalto al Cuartel Moncada está presente.

Y mientras  inescrupulosos hace unos días mancillaron estatuas del Apóstol  en La Habana y en Santiago de Cuba,  el pueblo reaccionó   de inmediato con actos de repudio a tan vil acontecimiento y responderá con la participación en la Marcha de las Antorchas el 27 de enero; con  matutinos especiales en las escuelas y  mítines en centros laborales;  con el desfile pioneril  martiano donde estarán   los personajes de sus cuentos   y el honor  que se le rendirá frente a su tumba en el Cementerio Santa Ifigenia.  

Martí está entre nosotros porque así lo quiere este pueblo.

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