Juan Almeida: Santiago es mi musa

Santiago de Cuba, 9 de sept. -El Comandante Ernesto Guevara afirmó que  tras la victoria de Pino del Agua, en marzo de 1958, el Ejército Rebelde estaba consolidado en la Sierra Maestra. Esta situación permitió desarrollar la concepción estratégica de su jefe, Fidel Castro, que consistía, como señala la historiadora Tania Fernández, en ampliar las acciones militares y extender la guerra a  toda la región oriental.

Para concretar dicha estrategia el Jefe del Ejército Rebelde,  creó dos nuevas  columnas guerrilleras al mando de los capitanes  Raúl Castro y Juan Almeida a quienes ascendió a comandantes. A Raúl Castro le correspondió abrir el Segundo Frente Oriental Frank País y Juan Almeida fundó, el 6 de marzo de 1958, el Tercer Frente Mario Muñoz.

Desde la fundación del frente guerrillero Almeida reveló las cualidades que lo distinguieron como jefe revolucionario: su valentía en el combate, su constante preocupación por los otros y su capacidad organizativa. Creo órganos para atender a los campesinos y a los combatientes, tarea en la cual contó con el auxilio de una guerrillera ejemplar: Melba Hernández, una de las atacantes del cuartel Moncada. De modo que el Almeida que conocimos después del triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959,  traía los valores formados en la Sierra Maestra.

Juan Almeida falleció el 11 de septiembre de 2009, hace 10 años y nos parece demasiado tiempo porque aun lo sentimos entre nosotros. En 2016 quisimos rendirle pleitesía  y publicamos en la revista Siempre Santiago no. 6, de ese año, el artículo: Decir Almeida es decir Santiago. Su autora es la joven periodista del semanario Sierra Maestra, Yanet Alina Camejo, quien accedió a nuestra solicitud y aportó el referido texto, un trabajo excelente que nos place comentar en esta página y en esta fecha.

“Decir Juan Almeida Bosque  es referirse al asalto al cuartel Moncada, al desembarco del Granma, al Tercer Frente Dr. Mario Muñoz Monroy, al triunfo de la Revolución y al pueblo cubano; pero también decir Almeida es decir Santiago”. Así comienza Yanet Camejo su artículo y  de  inmediatodesarrolla la idea clave de su trabajo: la conexión entre el combatiente y la ciudad de la cual con todo derecho se consideró hijo.

“Y es que Almeida se sentía tan santiaguero como el más oriundo de los indómitos. Por sus venas corría la bravura de los Maceo, la inteligencia de Frank País, la intelectualidad de José María Heredia, la música de Compay Segundo y el más puro calor humano arraigado en la idiosincrasia y el andar del santiaguero.

 Así lo demostró en su paso por esta tierra como combatiente, dirigente e intelectual, todo el tiempo preocupado y ocupado por el bienestar de los habitantes de este territorio, llegando a convertir a Santiago de Cuba en una de las provincias más destacadas e importantes  del país… La cultura santiaguera encontró en Almeida a un guía, por no decir a un padre, y viceversa, pues veía a esta ciudad como la musa que lo inspiraba a componer y le sacaba ese don artístico que poseía”.

Fue aquí donde en 1976 campuso su afamada canción A Santiago, aquí promovió los géneros  y festividades que distinguen a la ciudad: el son, el bolero y los carnavales. Fue el máximo promotor de la fundación de los Estudios Siboney los cuales, desde 1980,  han conseguido múltiples éxitos en la tarea de difundir y preservar la música cubana y en especial la santiaguera.

Pero las huellas más profundas las dejó en su pueblo. Supo organizar a las masas para desarrollar la vocación por la higiene, la disciplina y el amor patrio. Por eso no extraña que  una multitud espontánea lo acompañara en su tránsito hacia la inmortalidad. Tanta gente agradecida no puede equivocarse. Quienes los acompañamos recordaremos siempre aquella expresión suya que nos honra: Yo soy como los santiagueros, que dan vueltas y vueltas y regresan a Santiago. Santiago es mi musa”.

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