Juana Figueroa Ferrer: una de las niñas de Fidel.

Llegada de Fidel a Angola. Aeropuerto el 23 de marzo 1977. Foto de granma

Santiago de Cuba, 12 de oct.- Ha pasado el tiempo y Juana se mantiene con la misma sencillez y la elegancia de aquellos años cuando muy joven, y recién graduada de la Escuela Pedagógica “Frank País García” fue escogida  para ir a la República Popular de Angola.

Por aquel entonces corría el año 1979. Todavía las jóvenes se mantenían muy apegadas a mamá y a papá y era difícil tomar de inmediato una decisión, y más, cuando se trataba de viajar a un país tan lejos del cual trascendía aquí que estaba en guerra, y había familias donde el luto las llenaba de tristeza al saber de la muerte de quien fue a combatir, y ni siquiera podían llorar ante el cadáver.

Pero Juana Figueroa Ferrer, residente en la Avenida Yarayó y Calle D del Reparto Jiménez en Santiago de Cuba, fue de las muchachas que se adelantó a su época, y con 22 años emprendió el camino hermoso que la llevó a ser una educadora internacionalista, a convertirse en una de las niñas de Fidel

Juana: Fue una experiencia muy linda porque por primera vez salía del país. Era una misión que respondía a la solicitud del gobierno angolano, presidido por Agustino Neto. Llegamos allí a educar. Fuimos un grupo de compañeros del pedagógico y entre ellos me encontraba yo.

P: ¿Cuando te dijeron Angola, que sentiste?

Juana: La curiosidad por viajar fuera del país y por dar lo mejor de mí como militante de la juventud,  por saber que iba a encontrar en una tierra tan lejana. Me imagine apreciar algo diferente a lo que conocíamos aquí. Nunca me detuve a pensar en el peligro ni en la guerra, así es la juventud necesitada de conocer, de saber, de compartir…

P: ¿Qué pensaste encontrar allí?

Juana: Me imagine algo diferente. Pensé ver algo así como La Habana tan bonita, con aquellos edificios altos, casas bonitas  los parques hermosos. Estuve en la provincia Kuansa Norte. Pero allí lo que habían eran casitas de barro y de cuje. Nos hospedaron en casas de dos plantas y todavía podían verse las consecuencias de la guerra civil que vivía ese país. Había un parque bonito, pero me imagine que estaba en La Maya, un lugar que recordaba de pequeña adonde mis padres me llevaban a ver a mis tíos y primos.

P:  Formaste parte de la misión civil de la Operación Carlota. ¿Cómo fue trabajo como educadora?.

 Juana:  Tuvimos que chocar con la realidad para impartir las clases por el idioma. En La Habana nos prepararon, aprendimos el portugués, pero cuando llegamos allí se hablaba un portugués diferente, era popular y lo tuvimos que aprender sobre la marcha y con los propios alumnos.

 Dábamos clases en la mañana con los niños de séptimo, octavo y noveno grados y por la noche con los adultos. Preparábamos nuestra clase en el idioma de ellos, por primera vez hablé una lengua que no era la mía, también los que estuvimos allí enfrentamos ese reto y teníamos que decir correctamente las palabras para que nos entendieran.

Me sentí bien porque soy Licenciada en Geografía e impartí la Geografía-física de Angola, que tenía que ver desde el surgimiento de ese país hasta su economía. Tuve que estudiar, aprender cada detalle de Angola para luego compartirlo con los estudiantes. Fue algo nuevo, diferente y todo salió bien.

 En realidad me sentí orgullosa porque estaba cumpliendo una tarea dada expresamente por Fidel.  Él estuvo en La Habana con nosotros, fue quien despidió al Segundo Contingente que partió hacia la nación africana y nos pidió de favor que eran dos años en esa difícil misión. Nosotros íbamos a iniciar esta labor, el grupo de jóvenes santiagueros fue el escogido y debíamos cumplir. Me sentí bien al darle clases a otras personas porque así nos lo pidió Fidel.

P: Diste Geografía en uno de los continentes más ricos del mundo. ¿Pudiste apreciar lo que solo conocías por los libros.?

Juana: Sí, allí tuve la experiencia de tener en mis manos un diamante, chiquito pero era algo precioso. Me lo regaló una alumna adulta para que tuviera un recuerdo de su país. Yo le dije que no lo aceptaba porque esa no era la misión nuestra en Angola y que ese era un recurso de su país y además no lo podía entrar a Cuba.  Le expliqué que el objetivo nuestro era llevar la luz de la enseñanza a ese lugar. No quería que se sintiera ofendida por no aceptar tan lindo gesto.

Piedras preciosas había en ese lugar. Y uno de los recursos naturales de ese país cuando estuvimos allá es el agua. Ví cascadas muy lindas. Tuve la oportunidad de salir de la provincia de Cuanza Norte hasta Malanchi a hacer una excursión geográfica para ver los bosques y los animales, entre ellos una pantera negra y de noche muy linda.

Nosotros íbamos escoltados y con tremenda seguridad que nos ofrecían las autoridades de ese lugar. Salíamos porque era una excursión por nuestro trabajo y con un programa muy exacto pues había acabado de pasar la guerra y un descuido podía ser muy peligroso.

No nos podía pasar nada y nos cuidaban con mucho empeño. Éramos los niños lindos de Fidel como nos decían allí y tenían que cuidarnos.

Fui guía de un grupo. Trabamos como si hubiéramos estado en Cuba. Éramos trabajadores sociales para poder llevar la actividad educativa y el aprendizaje de los angolanos.

P: ¿Tuviste alguna experiencia que te haga recordar la guerra civil en Angola?

Juana: Solo recuerdo la pobreza. Allí hubo un pueblo agradecido por lo que hacíamos y con mucho interés para que no nos ocurriera nada. Todos los que estuvimos allí en ese grupo regresamos de la misión.

Hoy imagino que Cuanza Norte haya cambiado, que haya evolucionado porque era una zona muy rica, con personas inteligentes, y con muchos recursos naturales

Cuando se habla de Angola desde 1975 hasta 1991, etapa de la más impresionante operación militar desplegada por Cuba fuera del país, poco se alude a quienes cumplieron misión como colaboradores civiles, a esos jóvenes santiagueros quienes no dudaran en dejar la ciudad y formar parte de los valientes que con lápiz y papel, sus batas blancas o con los cascos de constructor también ayudaron a consolidar la liberación de ese país africano

En Cuanza Norte estuvo Juana durante  los años 1979 – 1981 cuando tenía apenas 22 años. Ella como internacionalista en la esfera de Educación, inscribió su nombre en una de las páginas más bellas que tiene el país a 42 años de la Operación Carlota y de la proclamación de la independencia de la República Popular de Angola.

Por: Agustina Belle Bell.

 

 

 

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