Julio Antonio Matos Guzmán: En Angola sentí miedo…crecí y me hice hombre.

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Santiago de Cuba, 10 de nov.-Cuando este domingo los angolanos estén celebrando los 43 años de haberse proclamado la independencia de su país, en la segunda urbe cubana, Santiago de Cuba, un hombre sencillo y trabajador, brindará en silencio por una efeméride que siempre le llenará de orgullo, pues él fue de los miles de cubanos que participó en la Operación Carlota la más extraordinaria hazaña militar realizada  en un gesto internacionalista sin precedentes en la historia. 

 “Angola para mí es una experiencia inolvidable. Yo nunca había salido de Cuba y con solo 19 años, cuando estaba en pleno cumplimiento del Servicio Militar Obligatorio, se me dio la oportunidad de cumplir mi deber como internacionalista”.

Así nos narró Julio Antonio Matos Guzmán, nacido luego del Triunfo de la Revolución Cubana, y quien estuvo en la República Popular de Angola en los años 1983 al 1985.

Allí conoció el verdadero significado de la guerra, supo enfrentarse a su propio miedo, y como él mismo dice con cierto orgullo, “En Angola crecí y me hice hombre”.

P: Estuviste en Menongue en pleno fragor de la guerra, cuando escuchaste las primeras explosiones, esas que nunca habías sentido en Cuba, cómo reaccionaste?.

Julio: Imagínate, al principio tuve miedo. Yo estaba cerca de un Aeropuerto, y cuando ocurrió lo de Cangamba me encontraba muy cerca de Menongue y veíamos como salían los aviones para ese lugar. Por suerte no tuvimos participación en esa acción, pero sí participé en varias caravanas. Luego en la ciudad de Malanchi nos dedicamos a cuidar puentes, una misión muy compleja, allí fue donde de verdad conocí a Angola, aprecié los terribles momentos vividos en Angola.

P: Me hablaste de tu participación en varias caravanas. Entonces la película Caravana te trae recuerdos.

Julio:  Puedo decir que sí…Mi vida en Angola está muy ligada a la película Caravana, un filme de ficción, pero el 90 por ciento de la filmación es una realidad de lo que se vivió allí.

En las caravanas hay emboscadas, hay minas, diferentes tipos de combates, y lo peor, uno no ve al enemigo. Se transita por un camino sin saber lo que podrá ocurrir, en qué momento el enemigo te cerrará el paso. El grupo de combatientes designado va en la caravana a llevar armas, alimentos, en fin, la logística a sus compañeros y de momento surge la emboscada y eso es muy peligroso. Si no sabes qué hacer y si no reaccionas en segundos, puedes perder la vida.

Tal y como los artistas vivieron esas jornadas de estrés para cumplir una misión, así lo vivimos nosotros de verdad cuando  integrábamos una caravana. Caminos engorrosos, difíciles. Días en que apenas podíamos dormir no solo por el peligro, sino porque sabíamos lo que significaba que ese cargamento llegara a su destino. 

A veces pienso en aquello que viví cuando era un adolescente y me doy cuenta de la hazaña que hicimos los combatientes internacionalistas en Angola. Es una historia que cada combatiente la puede narrar a su manera, y me doy cuenta que de verdad cada internacionalista que tuvo en Angola puede decir que es un Héroe.

P: El regreso a la patria cómo fue.

Julio: Ese fue uno de los momentos más felices de mi vida. Nosotros llegamos a La Habana en horas de la madrugada y aquel pueblo nos estaba esperando. Fue algo muy grande. Nos recibió el ya desaparecido General de División Cenen Casas Regueiro, él mismo nos despidió en el año 198. Fue algo emocionante.

 Allí hicimos el recuento de lo ocurrido, pasamos revista a los compañeros que viajamos juntos y a los que no regresaron, les recordamos, lloramos juntos por la pérdida de algunos, y por el regreso de quienes tuvimos la suerte de cumplir la misión y volver a casa. Algo que nunca voy a olvidar.

El reencuentro con la familia fue algo emocionante. Hubo risas, lágrimas, abrazos. Yo con apenas 22 años ya tenía una rica experiencia. Así de grande fue mi generación.

Nosotros fuimos Jóvenes que estuvimos en la Operación Carlota, que somos internacionalistas, sabemos lo que nos costó mantener la independencia de Angola y el por qué Namibia y Sudáfrica son hoy países diferentes, sin embargo somos personas sencillas, y hablamos de lo vivido cuando hay una oportunidad como la que nos brinda usted, como periodista. 

Julio Antonio Matos Guzmán, tiene 52 años y trabaja en la brigada de Mantenimiento del Hospital Oncológico Conrado Benítez, ubicado en la Avenida de los Libertadores en la ciudad se Santiago de Cuba.

El es un hombre laborioso y disfruta a plenitud la tranquilidad de su ciudad. Él sí sabe lo que es vivir en guerra, ver a su compañero de combate herido o caer cumpliendo su deber, para dejar su sangre en tierra angolana.

Por ese motivo este domingo 11 de noviembre,  Julio es de los santiagueros que celebrará el aniversario 43 de la independencia de la República Popular de Angola, porque sabe lo que costó y el por qué la hermandad de estas dos naciones.

por: Agustina Bell Bell.

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