Junio de Historia: el volcán, Troya y la diosa del amanecer

El Día Mundial de los Océanos se celebra cada 8 de junio desde 2009. Su objetivo es reconocer la importancia de los mares para la salud del planeta, pues producen la mayor parte del oxígeno que respiramos, regulan el clima, alimentan a millones de personas, son el hábitat de una gran variedad de seres vivos y nos proporcionan medicinas y muchos más recursos. Sin embargo, la actividad humana los está contaminando y desequilibrando. Recordemos esta fecha especial antes de pasar a las curiosidades históricas.

Pero si usted no cree en la conexión que tiene todo el planeta y el ser humano con la naturaleza, mejor léase lo que sigue. En la cultura nórdica, se creía que los volcanes eran “maldades” del dios Loki, una entidad de cuidado, dios del engaño, el caos, el fuego y la destrucción. Y vaya si los nórdicos sabían de volcanes: Islandia, una de las fuentes principales de esta mitología, tiene unos cuántos. El 8 de junio de 1783, una fisura volcánica llamada Laki entró en erupción, no dejó de tener actividad constante hasta ocho meses después, y las consecuencias se sintieron durante años en todo el mundo.

Se cree que la erupción del ´Laki´ mató al 20% de los islandeses, a la mitad del ganado de la isla y a otros seis millones de personas en otros países, a causa de sus consecuencias indirectas. En el Reino Unido, el verano de 1783 fue conocido como el sand-summer (verano de arena), debido a la caída de cenizas. Se cree que contribuyó a la hambruna que mató a un sexto de la población del Valle del Nilo en ese año, al producir el bajo nivel del agua en el río Nilo, por lo cual muchos terrenos no pudieron ser sembrados. Por su extensa repercusión, ha sido considerado un desastre de proporciones mayúsculas.

Los romanos tenían una religión en que cada deidad representaba algún aspecto de la naturaleza, siendo las femeninas, frecuentemente, símbolo de las más positivas y primitivas fuerzas creadoras de abundancia. Por esta razón, celebraban el 11 de junio las fiestas llamadas Matralias, en honor a Mater Matuta, diosa del amanecer, así como de los bebés recién nacidos, el mar y los puertos. Era una celebración exclusiva de las mujeres, y se llevaba a cabo en Junio (mes de Juno, diosa de la maternidad), en medio de varios días de Vestalias, o sea, dedicados a Vesta (diosa del hogar y símbolo de la fidelidad).

Ya ven, junio era un mes muy femenino en Roma. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las fiestas “de mujeres” comenzaban mucho antes, el primero de marzo, día romano de las madres y celebración de la Matronalia. Del 28 de abril al 3 de mayo, se celebraban las Floralias, en honor a la diosa Flora. No es casualidad que se celebraran en primavera: para los griegos y romanos, la vida, el renacimiento, la fertilidad, todo esto era relacionado con lo femenino.

Hablando de griegos: el 11 de junio de 1184 a.n.e finalizó la Guerra de Troya. Sí, ya sé que todavía no está siquiera demostrado que dicha guerra sucediese en otro lugar más allá de la mente de Homero… de hecho, una curiosa teoría niega la existencia del propio Homero. Pero los griegos sí lo creían, y se dedicaron a estudiarla como un acontecimiento histórico de gran relevancia. En este contexto, el sabio Eratóstenes hizo algunos cálculos y esta fue la fecha que sacó. A saber, quizás todo fue verdad y tenía razón.

Ese mismo día de 1762, tropas inglesas tomaron La Cabaña, uno de los fuertes más importantes de Cuba, comenzando la famosa Toma de La Habana, que se extendió por casi un año durante los cuales, la capital de nuestra isla fue colonia británica. Y una curiosidad: exactamente dos siglos después, en 1962, tres hombres se convirtieron en los únicos prisioneros que lograron escapar de la famosa, terrible y segura prisión de la isla estadounidense de Alcatraz.

Rápidamente, para terminar, viajamos al 12 de junio de 1519, a Florencia, donde nacería Cosme I de Médici. Este señor fue Duque de Florencia y Gran Duque de Toscana, y obtuvo infinitos logros. Pensar que el joven y desconocido Cosme llegó al poder tras el asesinato de un Médici orquestado por otro Médici (las familias del Renacimiento italiano se llevaban maravillosamente mal) y nadie esperaba que durara un mes. Sin embargo, ejerció con tan buen tino la tiranía, que subió como la espuma rápidamente. Se casó por conveniencia, aunque es sabido que llegó a amar mucho a su mujer. Tuvo como quince hijos entre legítimos y naturales, pero su descendencia tuvo una increíble mala suerte, pues todos murieron jóvenes y mal, entre enfermedades y asesinatos.

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