Junto a la radio…nunca estás solo.

Santiago de Cuba, 13 de feb.- La dinámica de la vida actual, en la que existen tantas opciones para el entretenimiento, no ha logrado separar al público oyente de ese lugar junto a la radio en el que pueden amar u odiar, reír o llorar…con solo abrirse al sonido.

Fieles, expectantes, dispuestos a dejarse llevar por la voz que convida, ha sido y es la radio, compañera permanente de anteriores generaciones de cubanos… pero, no estaremos excluyendo con esta afirmación a un público también seguidor del medio?

Presumir que la radio a suscitado la indiferencia de los jóvenes sería un error. Innegable es que las nuevas tecnologías y medios alternativos acaparan hoy el interés de la juventud tanto en Cuba como en el resto del mundo, sin embargo ningún otro medio ha probado como la dama del éter su insustituible valor en tiempos de contingencia.

Agréguese a lo dicho que en estos días de teléfonos celulares, computadoras, redes sociales, tablets, entre otros muchos artilugios del desarrollo y la ciencia, continúa la radio proporcionando esa cálida y mágica receta tan necesaria para el espíritu: El ejercicio de la imaginación.

Cierto es que periodistas, locutores, artistas, musicalizadores y directores han tenido con el decursar del tiempo que adaptarse a nuevas prácticas, pues no fueron pocos los teóricos de la comunicación que apostaron porque la radio desaparecería ante el empuje de las nuevas tecnologías. Sin embargo, continúa aquí, conviviendo en armonía con su tiempo y pujando por mantenerse en la preferencia de todos los públicos.

Y de seguro usted se preguntará ciertamente, ¿cómo ha logrado sobrevivir el medio entre tantas nuevas oportunidades de comunicación?

Ah pues, las razones pueden ser muchas. Tal vez porque es un sano entretenimiento, un modo de conocer, un vehículo para pensar y hasta una forma de estímulo para intervenir en el mundo o quizás porque ese lugar al lado del dial, dibuja de algún modo la esencia de lo que somos: seres humanos urgidos de la sensibilidad y complicidad que regala la radio.

Vaya entonces una cálida felicitación este 13 de febrero a los hombres y mujeres que ayer y hoy, en Cuba y el mundo, contribuyen con su empeño a hacer de las emisoras, la casa de TODOS.

Por Laritza Moya Rodríguez.

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