La ANEC, siempre en pleno combate

Cuando se cumplen cuatro años de la partida física de Fidel hacia la inmortalidad, justo un 25 de noviembre, en la antesala del Día del Economista Cubano, sigo pensando que la casualidad quiso que, quien fuera un gran estadista en pensamiento y alma, quedara para la historia bien cerca de un profesional con un papel hoy esencial en la Asociación que los agrupa obligada a una valoración objetiva del acontecer y requerida  de conocimientos y consideraciones ante una realidad, signada por notables particularidades y por limitaciones, recrudecidas por el bloqueo de los Estados Unidos..

Estudiosos y presentes en cada tarea que demanda toda interpretación de hechos y gestión de recursos de manera eficiente, se ha mantenido este ejército con el privilegio y la tarea de colocarse hoy junto a los gobiernos locales en la búsqueda de soluciones emergentes, trazando políticas, proponiendo acciones, pero más que todo evaluando resultados en las empresas y unidades presupuestas, elaborando planes, registrando los hechos económicos, presentado información clara y oportuna y proponiendo cómo optimizar.

Lo entiende el pueblo mucho más cuando está convencido del papel de los economistas de las finanzas, donde se junta la sabiduría de jóvenes y menos jóvenes de esta profesión, hoy sobradamente utilitaria y demandando cientificidad comprometida, pensando realmente como país…

Los ejemplos huelgan en su papel de acompañamiento en las misiones que hoy tiene el país por delante con un sistema empresarial y un grupo de trabajadores en gestión No estatal que también merece estudios para aunar voluntades y recuperarnos…

Bien lo sabemos… Siempre hemos tenido una ANEC en pleno combate…

Una historia conocida pero que cuando la leo creo que vale la pena replicar…

El 26 de noviembre de 1959, el comandante Ernesto  Guevara de la Serna asumió públicamente la presidencia del Banco Nacional de Cuba, para escándalo de la embajada norteamericana y beneplácito de la Revolución y su pueblo.

Al comentar aquella decisión, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz apuntó durante un discurso en la Facultad de Derecho de Buenos Aires, Argentina, el 26 de mayo del 2003:

«Los enemigos bromeaban, siempre bromean; pero la broma, que tenía una intención política, se refería a que un día yo había dicho: hace falta un economista. Pero desde entonces se habían confundido y creyeron que yo decía que hacía falta un comunista, y es por eso que había sido el Che». Pero el Che era un comunista y era un excelente economista. «Ser economista excelente depende de la idea de lo que quiera hacer quien dirige un frente de la economía del país, y quien dirige el frente del Banco Nacional de Cuba; así, en su doble carácter de comunista y economista», destacó Fidel.

La designación del Che provocó la irritación en círculos injerencistas del gobierno estadounidense y en las filas de la contrarrevolución. Cuando Guevara plasmó su escueta firma, Che, en la toma de posesión, y más tarde rubricó igualmente los primeros billetes emitidos por el Banco, la reacción pretendió condenar a la hoguera al comunista declarado y al economista activo.

En realidad, el Che no era un improvisado, porque poseía amplia cultura general, era lector infatigable y crítico, había profundizado el estudio del marxismo, en particular las obras clásicas de Marx y Lenin, y sobre todo poseía una voluntad política férrea, que le permitía incorporar nuevos conocimientos sobre la base de la aplicación constante.

El paso breve pero fecundo de Che Guevara al frente del Banco Nacional de Cuba es otra de las muchas páginas brillantes legadas por quien pasaría a la inmortalidad con el nombre venerado de Guerrillero Heroico. A él los economistas dedican su día recordando además al líder histórico de la Revolución Cubana.

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