La batalla económica, misión vital de la clase obrera cubana

Santiago de Cuba, 7 de may. – La sociedad socialista próspera y sostenible a la cual aspiramos, solo será posible como fruto del trabajo eficiente y eficaz de la clase obrera cubana, en su condición de propietaria común y en alianza estratégica con los campesinos.

Ese fue el claro mensaje que dejó el XXI Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), realizado en abril último en La Habana, con la participación de unos mil 200 delegados de la Isla, y 60 en representación de más de 30 organizaciones sindicales del mundo.

Prioridades en todos los sectores de la economía serán los acuerdos de la magna cita, que conducen a ese objetivo y recibieron respaldo total con el masivo desfile del Primero de Mayo de apoyo irrestricto a la Revolución.

Para cumplir esta tarea esencial en el futuro inmediato hay que involucrar a todos los trabajadores, estatales y no estatales, estos últimos con todas sus formas de gestión representadas por primeva vez en un Congreso de la CTC.

Otra lección del evento obrero es la necesidad de profundizar en la labor sindical en la base, pues se aseguró que no habrá labor sindical si la organización no ejerce su rol dirigente y representante, si no funciona, moviliza y educa, con la unidad como principio clave.

En un contexto marcado por la escalada injerencista del gobierno de Estados Unidos y su política neoliberal, para revertir los avances sociales alcanzados en el proceso integracionista de la región, corresponde a los trabajadores librar la batalla económica, la prioridad número uno en estos momentos.

Para lograr el propósito será preciso potenciar las capacidades productivas y la eficiencia de la industria, el fortalecimiento del derecho de los trabajadores a participar en la gestión económica de sus entidades, identificar renglones exportables y lograr el encadenamiento productivo, entre otras cuestiones.

Asuntos sensibles como el delito, corrupción, ilegalidades, indisciplinas sociales y laborales en los colectivos, urgen de la adopción de nuevas acciones para enfrentarlos, elementos en los cuales aún no se ha alcanzado la integralidad requerida, sobre todo en lo preventivo- educativo, al igual que en la combatividad y el repudio a tales hechos.

En tan sentido resulta vital las consideraciones de Gladys Bejerano, vicepresidenta del Consejo de Estado y contralora general de la República, de que la participación de los trabajadores en el control de los recursos es la única forma de ganar la batalla económica que hoy enfrenta el país.

La Contralora expresó que el enfrentamiento al delito, la corrupción, la indisciplina y las ilegalidades es una pelea en la que debe crearse una verdadera alianza entre todos los factores dentro de los colectivos labores.

En la batalla económica, dijo, lo más importante son las personas que participan y sobre ellas debe haber un acercamiento político para alcanzar mayor compromiso y una conciencia plena en desarrollar un trabajo con calidad y sin desvíos de recursos.

También constituyen retos fundamentales, la consolidación definitiva de la atención a los jóvenes trabajadores, desde la óptica educativa y prácticas más innovadoras en aspectos como la asignación de tutores y la promoción de espacios para su participación protagónica cual líderes de proyectos y garantías en aras de su superación profesional.

El escenario actual impone de manera insoslayable y urgente, que la creatividad, la preparación sólida y el análisis profundo sean esencia y contenido de nuestra labor cotidiana, recalcó Ulises Guilarte de Nacimiento, miembro del Buró Político y secretario general de la CTC.

Si bien al cierre  de 2018 se encontraban ocupados en la economía cuatro millones 482 mil 700 trabajadores, tres millones 67 mil en el sector estatal y en el no estatal, un millón 415 mil 700; lo que indica que este segmento tiene también incidencia decisiva en la economía.

Como la riqueza en el socialismo se asienta en el trabajo, hoy es necesario convertirlo en una virtud desde la consagración y la  eficiencia, como brújula para hallar los caminos que precisan desbrozarse, para vencer los desafíos de esta adversa coyuntura de crisis económica global que afecta también a Cuba. Enaltecerlo es un reto, desde el puesto más sencillo hasta el más comprometido, porque en términos de  economía, solo la eficiencia conduce al camino que buscamos para avanzar y afianzar el socialismo,  amén del férreo y criminal bloqueo y de la activación del título III de la ley Helms-Burton.

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