La cultura de fiesta junto a su Revolución

Santiago de Cuba, 28 de dic. – El hecho cultural más trascendente que ha vivido Cuba es la Revolución misma, considerada un sui géneris proceso que favorece la libertad de expresión, el gusto por lo bello, y la capacidad para aquilatar los valores del arte en toda su dimensión y, sobre todo, disfrutarlo.

Es célebre y muy oportuna la frase pronunciada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, en el VI Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, de que “lo primero que hay que salvar es la cultura”, no solo por el patrimonio valioso que atesora, sino como escudo y sostén de la nación.

Con plena vigencia, sus palabras constituyen respuesta rotunda a las pretensiones injerencistas de la administración de Estados Unidos que jamás se ha resignado a no tener a Cuba entre sus manos, aspiración  que se estrella una y otra vez ante la posición valiente y digna de un pueblo que nunca se ha puesto ni se pondrá de rodillas.

Más bienCuba celebra en todo su esplendor los logros culturales de la Revolución,erigiéndoles un monumento a sus artistas más celebres que le han dado tantas glorias a la Patria, y también a sus géneros, tradiciones y manifestaciones nacidos al calor de la búsqueda y la autenticidad.

Pródiga, diversa, sublime es la cultura de nuestra isla, que no se circunscribe únicamente a esos valores, hay que entenderla en su vastedad, como el conjunto de acontecimientos y resultados que definen una nación desde el punto de vista político, social y económico, y por su espíritu libre y creador.

Por ejemplo, una plaza dinámica en la cultura como Santiago de Cuba se destaca por la fuerza de su son y de trovadores como Miguel Matamoros; escritores de la talla de José Soler Puig, ganador de un premio Casa de las Américas; y otras muchas voces poderosas en la música y la poesía, o manos hechiceras de la plástica.

 Una muestra elocuente lo tenemos en el mítico músico, compositor de alto calibre y linaje, Enrique Bonne Castillo, y esa mujer leyenda y tradición que retumbaba los vitrales con sus pregones, Bertha Lidia Hechavarría Heredia (ya fallecida), genuinos representantes de la riqueza cultural santiaguera.

También esta tierra tiene el mérito de contar con agrupaciones como el Ballet folclórico Cutumba, que celebró este 2019 el aniversario 60 de su fundación y fue calificado como la joya por excelencia de la cultura cubana, por el destacado intelectual Abel Prieto, criterio recibido como un alto reconocimiento a la valía de esa compañía que honra con su quehacer a Santiago de Cuba y más allá de las fronteras nacionales.

Pero tal elogio no envaneció al colectivo, más bien constituyó una inyección de  energía para poner a prueba el talento y seguir trabajando en la investigación, rescate y salvaguarda del patrimonio cultural afro haitiano y tradicional de la isla, que ha constituido su razón de vida, apunta su director, Idalberto Bandera Sidó.

Para glorias del sector como los santiagueros Fátima Patterson, Premio Nacional de Teatro 2017, y el propio Enrique Bonne, Premio Nacional de Música 2016, la cultura es un valioso patrimonio que nos regaló la vida y únicamente merece enaltecimiento, salvaguarda y honra.

Arelis Yudith Ochoa Chaveco, educadora de círculos infantiles,quien no cultiva ninguna expresión artística, pero tiene un don especial para disfrutarla, refiere que sin esos instantes para alimentar la espiritualidad y ennoblecer el alma, la existencia no tendría un sentido.

La alumna de quinto grado, YelinaPortuondo Hernández, piensa que saber apreciar las manifestaciones culturales es una forma de prepararse más integralmente como los futuros profesionales que la Revolución necesita y para ser mejores seres humanos.

Realmente sin cultura no hay nación y es tan importante para un pueblo que, ante circunstancias difíciles como tiene hoy Cuba, los escenarios para la presentación de espectáculos cambian de teatro para parques y calles, porque nada ni nadie puede impedir que crezca la espiritualidad y la esperanza de los hijos de esta tierra.

Por eso a finales de diciembre toda la geografía de la bella isla de Cuba estará de fiesta, festejando los logros en la vida socioeconómica de su pueblo, pues no hay mejor manera de celebrar el aniversario 61 del triunfo de la Revolución que gritando a los cuatro vientos que somos felices aquí y que esa dicha será siempre defendida.

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