La Distinción que honra a trabajadores de la Cultura

Santiago de Cuba, 14 de dic.- Muchos afiliados al Sindicato de la Cultura en Santiago de Cuba llevan con orgullo en su pecho la Distinción Raúl Gómez García como reconocimiento a más de 20 ó 25 años de labor ininterrumpida en el sector, con una trayectoria consecuente y compromiso de fidelidad a la Revolución.

 Nacido en La Habana, el 14 de diciembre de 1928, en cuyo honor se celebra en esa fecha el Día del Trabajador de la Cultura, el joven héroe estuvo en la selecta lista de los iluminados que atacaron el Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953.

Todavía hace vibrar de emoción un poema notorio dentro de la poesía social políticacubana: “Ya estamos en combate”, de la autoría de Gómez García, que es expresión de fortaleza y sensibilidad al servicio de los más altruistas ideales.

Ese último poema para el primer combate,  en el que vertió su alma persuadido de que no hay gesta sin himno, fue alzado por la Generación del Centenario, con el joven abogado Fidel Castro, al frente, en la Granjita Siboney, pocas horas antes de partir hacia el ataque al enclave militar, es decir, hacia la historia.

 Su cercanía afectiva e histórica con Santiago de Cuba fue muy grande desde que este maestro, poeta  y periodista fuera uno de los 135 asaltantes en la epopeya de 1953 y redactara el Programa de la Revolución o Manifiesto de la Nación, por indicaciones del líder del Movimiento Revolucionario.

 Con apenas 24 años recibió de Fidel la tarea más trascendental de su vida revolucionaria: redactar el Manifiesto a la Nación, aquella proclama que, en nombre de la Generación del Centenario, sería dada a conocer al pueblo de Cuba, cuando por fin tuviera lugar la primera gran acción del movimiento.

  Escribir ese documento era una faena peliaguda, Fidel le había explicado las ideas esenciales que todos compartían, y confiaba en quien desde el primer momento integró el núcleo fundador y dirigente del movimiento, en su condición de periodista y de intelectual de profundas raíces martianas y revolucionarias.

Él estaba probado desde mucho antes. Como fundador y director del periódico Son los Mismos, en la primera mitad de 1952, había expresado sus cualidades al frente de la redacción, y se había revelado pensador político de alto vuelo y excelente comunicador, con el seudónimo de “El Ciudadano”.

 Al incorporarse Fidel a ese grupo, y proponer la salida de El Acusador, Gómez García mantuvo su autoridad como director de la nueva publicación clandestina, y Fidel, como su orientador político, sabía que era suficiente con situar las líneas fundamentales que debían trasmitirse.

En el apartamento de Abel y Haydée Santamaría, en 25 y O, en el Vedado, convertido en el puesto de mando del Movimiento, en una pequeña máquina de escribir, que aún atesora el Museo Abel Santamaría, Raúl Gómez escribió con pasión la obra urgente y también redactó el Manifiesto a la Nación, que sería dado a conocer tras el asalto al Moncada,  lo que constituiría la raíz  programática de la lucha de la nueva hornada de revolucionarios cubanos.

Asaltantes que sobrevivieron  a la gesta han testimoniado, que ya en la Granjita Siboney, después que Fidel les informó sobre los pormenores de la acción que en unas horas los incorporaría para siempre a la historia Patria, Raúl Gómez García leyó emocionado su épico poema: “Ya estamos en combate”.

Lo indiscutible es que sus mejores acordes resonaron bien alto aquella mañana de la Santa Ana, contra los muros de la otrora fortaleza militar santiaguera.

Raúl estudió Derecho, hasta el segundo año y también Pedagogía que no llegó a concluir, en la Universidad de La Habana.

En esa época trabajó como maestro en el colegio privado Baldor, uno de los más exclusivos, en la capital cubana, donde la dirección del centro lo empleó por sus amplios conocimientos, no lo incorporó a la plantilla como personal fijo, pues los propietarios del plantel sabían de sus ideas a favor de los cambios sociales que requería el país, que no eran precisamente las que ellos  respaldaban.

El joven que abrazó con igual pasión el magisterio y la poesía,  evocado especialmente cada 14 de Diciembre por los trabajadores  de la Cultura que lo honran, constituye un ejemplo para las nuevas generaciones que como él, en su tiempo, tienen la posibilidad de engrandecer la Patria con las manos y el corazón.

Esa es la gran lección legada por este insigne maestro que enseñó más allá de las aulas a conquistar la libertad, expresa el diseñador Francisco Velázquez, quien lleva con orgullo en su pecho la Distinción Raúl Gómez García, según confiesa.

Por: Aída Quintero Dip.

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