La educación ambiental en la discapacidad intelectual leve

Santiago de Cuba, 27 de ene. – Uno de los objetivos de la educación ambiental en la discapacidad intelectual leve, es que estos puedan comprender la complejidad del ambiente natural y el creado por el ser humano, resultado de este último es la interacción de los factores biológicos, físico-químicos, sociales, económicos, políticos y culturales, para que se adquieran los conocimientos, valores, actitudes, destrezas y habilidades que les permitan participar de manera responsable, ética, afectiva en la previsión de la problemática en los cambios climáticos.

Desde esta perspectiva la educación ambiental en la discapacidad intelectual leve contribuirá a desarrollar el sentido de responsabilidad y solidaridad, autoconcepto, vivencias, sentimientos, sentido de pertenencia, valoraciones, identidad, entre otros, por cuanto, se precisa  de un nuevo orden a nivel global, con vistas a garantizar la conservación, preservación y el mejoramiento del ambiente desde la diversidad intelectual.

Hoy día, los procesos educativos especiales incluyen la educación ambiental con la finalidad de que los discapacitados intelectuales leves tomen conciencia  sobre este particular para con la sociedad en la que estos se desarrollan, así como, la capacidad del conocimiento del mundo y la realidad de interpretarlos, explicarlos y vivir sus circunstancias. La educación ambiental  por tanto, promueve el desarrollo y aumenta las posibilidades de emprender su desenvolvimiento

Si bien la educación básica sirve de fundamento para la educación en materia de medio ambiente y desarrollo, ésta última debe incorporarse como parte fundamental del aprendizaje de toda la lógica educativa del discapacitado intelectual leve, en tanto, es un eje dinamizador para modificar las actitudes de las personas de manera que éstas sean capaces de evaluar los problemas de desarrollo sostenible o sustentable y abordarlos.

Diferentes autores han afirmado la función de la educación ambiental como agente vinculador entre escuela y sociedad. La educación  ambiental debe iniciar desde el primer contacto del niño o niña con la naturaleza.

El contexto escolar a través de la enseñanza de los saberes ambientales, se vuelve trascendental para la identificación de la herencia cultural y, por ende, para la comprensión y acciones sobre el mundo.

Lo anterior permite entender que resulta impostergable una concepción de educación ambiental en la discapacidad intelectual leve desde una perspectiva relacional, social y afectiva, todo lo cual apunta hacia el hecho de la influencia de los procesos y estados emocionales en el desarrollo del intelecto y la calidad de la asimilación, por tanto, tal cuestión convoca a pensar en un proceso de enseñanza aprendizaje desde una visión más integral, cuyo eje transversal en este particular lo constituya la educación ambiental.

Este análisis es conducente a las reflexiones necesarias que dan cuenta del desarrollo de emociones, sentimientos, valoraciones con todo lo que forma parte del medio ambiente, así como, aprender a integrase y aportarle al desarrollo sostenible del contexto social en el que vive.

Por consiguiente, la educación ambiental en la discapacidad intelectual leve, debe contemplar procesos históricos que relacionen el medio natural, el sistema cultural, la organización social, la base económica y generar espacios de comprensión de aspectos sobre cosmovisión, epistemología, ontología y axiología de los orígenes y dinámicas de la cultura.

Por tanto, la educación ambiental crea las pautas para un posicionamiento crítico de la realidad externa, todo lo cual favorece el sentido de su propia identidad, sentido de pertenencia social y ambiental como marco de referencia que influye en el rendimiento, al condicionar expectativas y motivaciones, de la misma manera, salud y el equilibrio psíquico. 

En el año 1987 la UNESCO-PNUMA convocó en Moscú el Congreso Internacional sobre Educación y Formación Relativas al Medio Ambiente, realizado del 17 al 22 de agosto 1987. Esta reunión, define que y cito “La Educación Ambiental se concibe como un proceso permanente en el que los individuos y la colectividad cobran conciencia de su medio y adquieren los conocimientos, los valores, las competencias, la experiencia y la voluntad capaces de hacerlos actuar individual y colectivamente para resolver problemas actuales y futuros del medio ambiente”.

El Programa de Acción Mundial de Educación para el Desarrollo Sostenible, como seguimiento al Decenio de las Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible, tiene entre sus objetivos reorientar la educación y el aprendizaje para que todas las personas tengan la oportunidad de adquirir conocimientos, competencias, valores y actitudes con los que puedan contribuir al desarrollo sostenible.

El Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) en coordinación con el Ministerio de Educación en Cuba delimita en el Programa Nacional de Educación Ambiental (2016-2020) los problemas más acuciantes en nuestro país, las formas de solución y capacitación desde los diferentes currículos: cambio climático, gestión de riesgos de desastres, uso sostenible de recursos hídricos, uso sostenible de la diversidad biológica, manejo sostenible de tierras, lucha contra la contaminación del medio ambiente, manejo seguro de los productos químicos y desechos peligrosos, consumo y producción sostenible, manejo de la zona costera, derecho y participación ciudadana, protección del patrimonio natural y cultural, uso sostenible de la energía, economía ambiental y ecológica, manejo de cuencas hidrográficas, legislación ambiental, seguridad alimentaria, equidad social con estilos de vida sanos y saludables.

La educación especial tiene como misión preparar cada día con mayor calidad a sus educandos, quienes luego de su egreso, tendrán la posibilidad de enfrentarse al trabajo y desempeñarse en la vida adulta de manera independiente en las diferentes actividades que deberán afrontar. Pero, la institución educativa que los forma socio laboralmente tiene la obligación de propiciarles actitudes favorecedoras del medio ambiente. La educación ambiental en la lógica del proceso de enseñanza aprendizaje debe visualizarse como orientación teórica y práctica, donde los discentes puedan adquirir conciencia de la realidad física, social y cultural del mundo, sustentados en un cambio de actitudes como ciudadanos.

Deja una respuesta