La educación de la personalidad en el niño con discapacidad intelectual

Santiago de Cuba, 21 de nov.- El proceso de educación de la personalidad es ilimitado; a lo largo de toda la vida el hombre, se educa y se desarrolla. Es erróneo pensar que el niño y el joven sólo se educan durante el período de su vida escolar.

El proceso de educación en la discapacidad intelectual no puede hipertrofiarse en ninguna de sus múltiples direcciones; él encierra tendencias aparentemente opuestas que de manera armónica se deben integrar en una unidad valorativa y de acción en la personalidad del niño..

Este proceso de educación de la personalidad del niño con discapacidad intelectual, encierra a todos los resortes de la sociedad, dígase, las organizaciones e instituciones, comenzando por la familia, o sea, le compete a todas las esferas que implican al ser humano en su relación necesaria con  la sociedad.

En este particular acotamos que, la formación de las cualidades de la personalidad del niño discapacitado intelectual, depende del papel que desempeñe la familia y el colectivo pedagógico dentro del cual este se desarrolla desde edades tempranas.

Ahora bien, un niño discapacitado intelectual crea una autovaloración estable establece en correspondencia con la valoración hecha hacia él por las personas que lo rodean, su actividad propia y la apreciación que él hace de los resultados de la misma.

La valoración que tiene el discapacitado intelectual de sí mismo se ve sometida ante constantes efectos bruscos y contratantes:

Por un lado la familia en el descubrimiento de su discapacidad origina determinadas actitudes, sienten lástimas por él, y pueden entusiasmarse con el menor de sus  éxitos o algún adelanto que se produzca en su desarrollo.

Por otra parte, el propio niño también puede inclinarse a la sobrevaloración; surgiendo pretensiones exageradas con el propósito de buscar la atención de todo el que le rodea y de la misma manera,  considerar que todo lo merece.

Ahora bien, cuando este niño ingresa en la escuela, se relaciona con sus coetáneos y que de la misma manera, amplía su círculo de relaciones con las personas  de la comunidad, este en lo referente a su autovaloración sufre generalmente un golpe contundente en cuanto a lo que él consideraba sobre sí mismo.

Es por ello que la forma en que los padres estructuren el entorno educativo familiar y desarrollen las interacciones con sus hijos,  se vean influenciadas  lo perfiles de competencias y desarrollo del discapacitado intelectual.

Dicho de otra manera, los niños van a ser capaces de aprender más y mejor si crecen en un ambiente sano, estimulante, motivador y afectivo, en el que se favorezca su seguridad básica y su independencia.

 Todo lo que el niño puede llegar a aprender estará en función del entorno educativo familiar del que forme parte, y eso a su vez, está relacionado con las ideas que los padres tienen sobre la educación y desarrollo de sus hijos.

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