La educación sexual de los adolescentes involucra a las familias

Santiago de Cuba, 16 de ago. – El abordaje de la sexualidad y su educación da la posibilidad de reflexionar que este tema ha sido tabú por mucho tiempo para las familias y concretamente para los padres de los adolescentes, los cuales temen tratarlo con sus hijos e hijas por miedos y temores infundados de gran arraigo histórico, tal es el caso de “quitarles su inocencia”, “inducirles mayor curiosidad”, “considerarlo algo sucio”, “pena o vergüenza” y otros que existen al respecto.

El avance de la educación para la sexualidad que se produce en Cuba, puede identificarse con las grandes transformaciones políticas, económicas y sociales producidas después del año1959 con el triunfo de la Revolución, su carácter es espontáneo y adolece de los tabúes del contexto actual de su desarrollo.

Es incuestionable el hecho de que en las últimas décadas se han originado cambios profundos en los enfoques de atención a la sexualidad, que permiten a la familia de los adolescentes asumir una posición diferente frente a esta problemática y favorecer el crecimiento de la expresión y satisfacción de la sexualidad sin aislarlo de lo contextual, no obstante, la educación sexual de los padres para con sus hijos/as sigue siendo un problema no resuelto.

La  educación sexual de los adolescentes involucra a las familias y se superan gradualmente, con acciones que involucran de manera importante al  Ministerio de Educación y al Ministerio de Salud Pública, las que van cobrando fuerza con el reconocimiento de la necesidad de enfrentar esta problemática social.

Por otra parte, es importante entender que existe una unidad indisoluble entre el desarrollo de la sexualidad del adolescente y la educación sexual de la familia, en tanto, de su relación deriva el desarrollo de la sexualidad humana a lo largo de la historia. De la educación sexual de la familia depende el desarrollo de la sexualidad de sus hijos e hijas adolescentes.

Educar íntegramente es un propósito de la sociedad cubana y de sus políticas de desarrollo. En el proceso de preparación del ser humano para la vida la educación sexual se proyecta como un elemento orgánico indispensable, que le permite al adolescente aprender a ser sexuado y construir de forma personalizada su masculinidad o feminidad, con el propósito de vivir plenamente su sexualidad.

Es importante por tanto, dotar a las familias de los conocimientos necesarios en torno a la sexualidad de sus hijos/as adolescente. La educación sexual a la familia de adolescentes se define entonces como un proceso interactivo a través del cual estas incorporan conocimientos, informaciones, actitudes, valores, comportamientos, hacia la sexualidad, como elemento vital del desarrollo psicosexual de sus descendientes, con vistas a que estos puedan aceptar, respetar y potenciar sus posibilidades individuales, su enriquecimiento como persona y consecuentemente la adecuada preparación para la vida en un ambiente natural, desarrollador y normalizador.

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