La Empresa Alimentaria en franco desafío a las limitaciones de materia prima

Un fin de semana diferente tendrán los trabajadores de la Empresa Alimentaria en Santiago de Cuba, esta vez en el afán de hacer valer su condición de innovadores, racionalizadores, aniristas, inventores, creadores, reformadores, buscando fórmulas para surtidos que ya vienen ensayándose desde hace unos días, en las distintas unidades entre panaderías y dulcerías del territorio, como muestra de que cuando se quiere se puede…

Se trata de que ante la limitante que afronta la entrada del cereal adecuado para la acostumbrada harina que entrega El Molino a esta entidad productiva, se ven obligados a buscar alternativas loables en una combinación de extensores a partir de la harina de maíz y de viandas como el plátano burro, la calabaza, el boniato, la yuca, que una vez procesadas incorporen por lo menos un 30% en la mezcla básica en una combinación hoy necesaria.

Por supuesto, ya se hacen formulaciones adecuadas para que la calidad esté presente con todas sus condiciones organolépticas, donde entran como primordial la fé de un equipo sensorial que avala la presencia y el buen gusto en tortas, panes y dulces en producciones que, de momento, llegaron para quedarse en estos tiempos de coronavirus.

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