La escuela y su papel en la capacitación de los padres con hijos con discapacidad intelectual

Santiago de Cuba, 14 de ago. – La caracterización de la familia del escolar constituye un elemento importante para el trabajo de la escuela y por tanto del maestro, que le permite ubicar al alumno dentro de un contexto concreto, del que se derivan importantes influencias educativas que pueden ser aprovechadas por el docente para potenciar su propio  trabajo.

En el caso de que existan problemas familiares que afecten al escolar, el conocimiento de estos por el maestro le permite laborar estrategias individualizadas que compensen en lo posible las carencias materiales y afectivas  del niño discapacitado intelectual.

Es importante que el maestro y la familia del escolar conozcan las características de sus intereses, preocupaciones y sentimientos. Hay niños que por lo general fracasan en la escuela porque no tienen amigos y estudian mal, no logran hacer sus tareas.

Este fracaso provoca preocupaciones por parte de los padres que muchas veces, no saben cómo ayudar a sus hijos en el desarrollo de su aprendizaje pedagógico, no saben cómo guiarlos en la realización  de sus tareas escolares. Es aquí donde el maestro debe intervenir de tal forma que establezca una adecuada relación maestro – padres para reconocer las causas que engendraron los problemas del niño, aquí se intercambian ideas, se aconsejan a los padres como se debe actuar, para ello, es necesario que el maestro tenga una adecuada preparación pedagógica y conozca las características individuales del niño con el que va a trabajar.

Los padres deben tener paciencia y métodos que deberá propiciar el maestro para estimular el aprendizaje del niño en la realización de sus tareas escolares.

Cuando existe comunicación y colaboración entre los padres y la escuela, cuando la escuela trabaja junto con la familia para apoyar el aprendizaje, los alumnos tienden a ser más exitosos, no sólo en los estudios sino en actividades cotidianas.

Más de 30 años de investigación en la temática han demostrado que la participación de los padres en la educación de sus hijos mejora el aprendizaje de los alumnos, es lo que más distingue a un niño retrasado mental de aprendizaje promedio con respecto a su capacidad de otro niño que aprende con más dificultad pero con el mismo diagnóstico en su desempeño académico es el interés continuo, el involucrarse y la participación de los padres.

El maestro debe trabajar siempre en unión con los padres posibilitando su participación directa en la tome de decisiones que atañen a sus hijos y evitar que valoren negativamente  a los mismos. Los padres deben ser los estimuladores constantes de los hijos sin llegar a crear en ellos sentimientos de superioridad.

Por eso, es importante que el maestro se dé a la tarea de impulsar junto con los demás especialista de la escuela, un espacio de retroalimentación, análisis de experiencia  y la elaboración de propuestas entre los padres contribuyendo a la no segregación de los niños, ni a la estigmatización de la diferencia sino por lo contrario a la identificación de potencialidades en sus hijos discapacitados intelectuales, como eje rector para compensar sus deficiencias y dificultades, desarrollar un trabajo creativo – productivo en aras de un aprendizaje pedagógico más  efectivo.

El trabajo con los padres resulta primordial  para poder establecer la estimulación del aprendizaje del niño discapacitado intelectual en el hogar y en la escuela, ya que se conocen que estos se desmotivan con facilidad y prestan muy poco interés por las cosas, por lo que la estimulación tiene que ser mayor  y ambas deben de ser acordes en correspondencia con el grado de captación  del niño retrasado mental leve.

Reconocer en la familia una cultura específica e incluso diferente a la de los maestros y especialistas da la posibilidad de comprender que muchas de las dificultades que tienen los niños se dan por la ausencia de relaciones entre la vida del alumno y los contenidos y formas que adopta la práctica regular docente, por consiguiente, el papel del profesional o maestro es lograr que los padres se involucren en las actividades escolares y extraescolares de apoyo educativo, revaloren ideales, costumbres   y la manera en que guía al alumno a comportarse, pensar y sentir. Todo esto es parte de un aprendizaje pedagógico más integrador.

Cuando hablamos de aprendizaje pensamos sobre todo en la adquisición de conocimientos. Muchos padres desean que sus hijos adquieran gustosa y fácilmente conocimientos, sino ocurre así, lo presionan, lo regañan, sin darse cuenta que al mismo tiempo están creando en el niño un ambiente de rechazo y miedo por el constante temor de no aprender, esto es muy común verlo en niños discapacitados intelectuales, por eso, es de vital importancia orientar a los padres a organizar mejor el aprendizaje pedagógico de los hijos y capacitarlos para que comprendan mejor los fracasos y las dificultades en su aprendizaje y a no juzgarlos de insuficientes.

Para el éxito del aprendizaje pedagógico en estos niños es necesario una atención concentrada en el estudio y una disposición afectiva favorable, tanto de los padres como del maestro. Ambos influyen provechosamente sobre el tiempo y la energía necesaria para aprender y conducen a un saber duradero. Para que esto se logre, es necesario crear una atmósfera de alegría en el aprendizaje tanto en la escuela como en el hogar.

El proceso de la enseñanza del aprendizaje pedagógico, posibilita en el niño, la apropiación activa y creativa de los conocimientos básicos, desarrolla el autoperfeccionamiento constante de su autodeterminación  en íntima relación con los procesos de socialización, lo hace independiente, seguro de sí mismo y de sus  conocimientos.

Aprender significa de un modo u otro interactuar, comunicarse con otros, apoyarse en ellos para construir y perfeccionar los propios conocimientos. De una comunicación interpersonal óptima se posibilita una estrecha relación entre el proceso de enseñanza y el aprendizaje pedagógico. Este tiene un carácter social que se refleja en dos direcciones fundamentales: con relación a los contenidos asimilados por parte de los alumnos y la experiencia social brindada por los padres.

Para favorecer un ambiente de colaboración en el proceso de enseñanza – aprendizaje, el maestro debe dirigirse esencialmente a recompensar en nuevas formas de metodología activa, que propicie el diálogo y la reflexión entre los padres, los hijos y los maestros, partiendo del conocimiento de las características personales de cada uno de los niños, lo cual apunta a ser capaz  de conocer los ritmos de aprendizaje de ellos, que pueden estar dado por las deficiencias en el aprovechamiento escolar y el bajo rendimiento docente, que son más típicos en estos; dado su limitación en su desarrollo intelectual,  la carencia de intereses cognoscitivos y la falta de motivación ante el estudio.

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