La familia y la educación de infantes con discapacidad intelectual

Santiago de Cuba, 22 de nov.- La familia constituye la célula básica de la sociedad, o sea la institución más simple, basada en los lasos de parentesco conyugal y consanguíneo, que se establecen por el matrimonio y la procreación de los hijos.

Toda familia planifica tener hijos normales y saludables, si esto no sucede, trae aparejado un impacto psicológico que la conlleva a transitar por tres etapas diferentes:

Confusión: En esta etapa los padres experimentan confusión acerca de que es lo que su hijo tiene mal. Pueden encontrar difícil el entender y asimilar la información que se les da, en este caso, la familia no está segura o no sabe que trastornos posee su hijo y teme por él.

Negación: Los padres pueden afrontar la información que les ofrecen los especialistas negando su validez y buscando otras opiniones. En muchas ocasiones pueden discutir con las personas que les brindan la información acerca del hijo, incluyendo expresiones de iras y presión o exigencias a los profesionales o a los miembros de la familia para que hagan sacrificios desproporcionados con relación al hijo.
En esta etapa la familia niega la discapacidad de su hijo y lo hace ver ante sus ojos un niño normal, aunque sepan que no es así.

Consolidación o aceptación: Cuando la familia puede reintegrarse y aceptar la discapacidad de sus hijos y convencida de la discapacidad del hijo quiere buscar la manera de ayudarlo.

La culpabilidad y la vergüenza son también manifestaciones psicológicas que afecta a la familia de forma severa. Los padres generalmente experimentan fuertes sentimientos de responsabilidad y de orgullo asociado con el bienestar de sus hijos.

La culpabilidad de los padres con hijos discapacitados intelectuales se refleja en el sentimiento de culpa, con la credibilidad de que hay algo que hicieron mal y que son responsables de los problemas de sus hijos. Por otra parte, muchas veces, mantienen estos sentimientos a pesar de las opiniones contrarias de los profesionales.

La culpabilidad también se refleja cuando las relaciones se tensan y no son aceptadas esas deficiencias como parte de su familia e inculpan a otros. La vergüenza se define como una emoción dolorosa causada por la conciencia de la propia culpa, defectos o impropiedad.

Este impacto origina desajustes en el medio familiar, las relaciones hogareñas oscilan entre la lástima y el rechazo, entre la sobreprotección y la falta de estimulación adecuada, así como, en la derivación de las vivencias sociales necesarias para el desarrollo de la psiquis del niño, es lo que comúnmente sucede en los hogares de los discapacitados. Se producen cambios también en los acontecimientos de la vida diaria, en la interrelación de los miembros con otros de la comunidad y la necesidad de cuidados y servicios especiales.

La necesidad de que la familia dedique esfuerzos a la formación de los hijos está dada porque los sentimientos de amor hacia la pareja, amor filial, maternidad, paternidad, hermandad, amistad y sobre todo los modelos morales, encuentran su forma de desarrollo dentro de la familia, en tanto satisfacen sus necesidades biológicas y espirituales, ejercen una poderosa y positiva influencia emocional sobre los infantes, tanto para niños comunes como para niños con algún tipo de deficiencias.

La familia juega un papel fundamental en el desarrollo educativo del niño con discapacidad intelectual, ya que aquí es donde estos encuentran un verdadero equilibrio personal y por demás, de los padres depende la ayuda necesaria que ellos requieren para un óptimo desarrollo.

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