La lactancia materna exclusiva, garantía de salud y vida

Santiago de Cuba, 16 de ago. – La lactancia materna exclusiva, hasta los seis meses, como único alimento ha sido avalada por numerosos estudios en diversos países, con lo cual se ha demostrado que garantiza el crecimiento y desarrollo, previene enfermedades frecuentes en la infancia y en la edad adulta y brinda múltiples ventajas para  los niños y las madres.

El tema es recurrente teniendo en cuenta la valía de ese sublime acto de amor y en aras de afianzar su práctica, luego de la celebración del primero al 7 de agosto en Cuba de la Semana Mundial de  Lactancia Materna, con el propósito de promover y difundir mayor información sobre su importancia para asegurar el crecimiento, desarrollo y supervivencia de los niños.

De acuerdo con criterios de la pediatra santiaguera, Miriam Marelis Quintero, es lo único recomendable en esa etapa de la vida por ser el alimento más seguro, sin ofrecer agua, té u otros alimentos desde la primera hora posterior al parto y a libre demanda, es decir cada vez que el niño la requiera, sin horario fijo durante el día y la noche.

Insiste la máster en nutrición infantil que la lactancia materna no es una práctica de sobrevivencia, como se ha considerado  por  la influencia que han tenido sobre las madres y los profesionales de la saludlos falsos conceptos de mejor alimentación y más comodidad empleando fórmulas lácteas.

Su utilización en nuestro país, identificada en la Encuesta Nacional de Conglomerados Múltiples (MICS 3) 2006,  mostró que  inmediatamente al nacimiento era del 70 por ciento, la lactancia materna exclusiva al cuarto mes fue de 42,2 por ciento, hasta el sexto mes de 26.4 por ciento y complementada hasta los 20 a 23 meses, fue de 16.2.8 por ciento, refiere la especialista.

Estos resultados fundamentan la importancia de que las madres y la población en general y en particular los profesionales de la salud, deben conocer que la lactancia materna proporciona innumerables ventajas, garantiza un crecimiento adecuado  y un mejor desarrollo emocional e intelectual.

Los beneficios para los niños  son bien manifiestos: confiere  mayor protección inmunológica, menor riesgo de sensibilidad alérgica, morbilidad infecciosa, en especial de diarreas y muerte súbita.

Está demostrado, agrega la doctora, que el niño que lacta exitosamente durante los dos primeros años de vida es menos propenso a la obesidad y  posee menos riesgo de padecer de hipertensión arterial y diabetes mellitus.

También para la madre tiene ventajas porque facilita la retracción precoz del útero y  menor sangramiento post-parto, la prevención de cáncer de mamas y ovario, además contribuye a su autoestima y al  menor  costo económico familiar.

La pediatra Miriam Marelis señala que para un buen amamantamiento es necesario la disposición y confianza de la madre, el padre y la familia en su capacidad de amamantar, y en este aspecto contribuye de manera positiva la orientación  práctica que pueda recibir.

Por ejemplo, sentirse  cómoda con la espalda apoyada, sostener  al niño recostado sobre su brazo, con el cuerpo de frente, abdomen con abdomen, la  cabeza del bebé sobre el pliegue de su codo, pues puede de esta manera mirar la cara del lactante.

Igualmente, mantener la mama con la mano formando una “C”, con los cuatro dedos por debajo y el pulgar por arriba; y para que el  “agarre” sea adecuado, el pezón debe tocar el labio inferior del niño varias veces hasta que abra  la boca, favoreciendo la entrada del pezón y casi toda la areola dentro de su boca.

Si se cumplen correctamente tales indicaciones la actitud de niño es  tranquila, succiona  en forma rítmica y acompasada, relajado y satisfecho, además posibilita un sueño tranquilo que dura alrededor de una a una y media horas, aunque en el primer mes de vida maman más de noche que de día.

Las características, cantidades y proporciones de los nutrientes en la composición de leche materna le dan  un valor excepcional como alimento para el lactante y el niño pequeño; entre estos destacan los Hidratos de carbono, Lípidos, Proteínas y Minerales y vitaminas.

Por eso la leche humana es considerada estándar de oro como alimento funcional, en ella están  presentes  cantidades elevadas de hormonas hipofisarias,  tiroideas, estrógenos y de péptidos hormonalmente activos, como los factores de crecimiento epidérmico y nervioso  y otras sustancias como la etanolamina, fosfoetanolamina, interferón y diversas enzimas, con  importantes funciones en la síntesis, proliferación y diferenciación celular,  que favorecen y ayudan a completar la maduración del niño y le confiere factores protectores para toda la vida. Su recomendación es muy útil y esencial para las madres primerizas y jóvenes que, a veces, no le otorgan todo su valor y piensan erróneamente que amamantar les perjudica de alguna manera, cuando por el contrario a nivel emocional genera sensaciones de bienestar en los bebés y les garantiza un futuro saludable.

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