La medicina cubana afianza su valía y los profesionales su orgullo

 

Santiago de Cuba, 26 de dic.-   Los últimos meses del año, noviembre y diciembre, han servido para afianzar y aquilatar aún más la valía de la medicina cubana y la calidad de sus profesionales, con el regreso a la Patria de los colaboradores que prestaban servicios en Brasil, un programa que comenzó en 2013 y llevó a esas tierras a más de 20 mil médicos de la Isla.

  Volvieron tras cumplir su misión, como siempre han hecho por diversas partes del mundo; ninguno llegó con la cabeza baja, más bien erguida; se mostraban felices del reencuentro con familiares y amigos, dispuestos a trabajar con la misma devoción y entrega para sus compatriotas y, si es necesario, partir de nuevo hacia donde la digna faena que desempeñan los reclame.

 Si alguna nostalgia había en sus rostros y dolor en sus palabras era por no haber cumplido cabalmente con los pacientes que dejaron en cada pedacito de Brasil, pues su noble tarea se vio interrumpida por la actitud irresponsable del presidente electo, que no valoró de modo alguno la importante labor de los galenos cubanos.

  En el último vuelo que llegó a la Patria los médicos portaban un cartel con una frase aleccionadora: “La dignidad no se negocia. Somos más que médicos”, haciendo alusión a las declaraciones irrespetuosas de Jair Bolsonaro que puso fin al Programa más médicos, reconocido por el la Organización Mundial de la Salud como principal ejemplo de buenas prácticas en cooperación.

  Las enseñanzas de Cuba, de su sistema de salud y, especialmente, de Fidel estaban presentes en los cooperantes, quienes ofrecían un servicio de calidad, sanando, previniendo para evitar enfermedades y, sobre todo, mostrando su valor humanista,  una cara desconocida de la verdadera medicina en muchas partes del orbe.

   Precisamente del líder histórico de la Revolución cubana es ese pensamiento que parece escrito para momentos como este: “Gracias a que hay un sentimiento que se llama amor a la Patria, somos fuertes; gracias a que hay un sentimiento (…) de solidaridad de todos para con todos, somos fuertes”.

  Muchos de los galenos cuando se les entrevistaba hacían alusión al legado de Fidel, cuando decían con orgullo “cumplimos con nuestro deber, estábamos saldando nuestra propia deuda con la humanidad”.

  No solo Cuba valora en su justa dimensión el trabajo realizado por su ejército de batas blancas en los sitios más inhóspito del gigante sudamericano, en los lugares donde nunca habían visto a un médico; los propios brasileños lo corroboraban, personas sencillas y humildes  del pueblo quienes más necesitaban esos servicios, los lloraban al despedirlos.

  También intelectuales y personalidades de las diversas ramas del saber se referían a la gran equivocación del nuevo Presidente del Gobierno que provocó la salida de los más de ocho mil médicos cubanos, lo que representa, aseguraron, un enorme retroceso  para la salud pública de Brasil.

   Muy sentida fue la carta enviada desde la cárcel de Curitiba del ex presidente brasileño LuizInácio Lula da Silva, publicada en el periódico Juventud Rebelde, en la cual afirmaba: “…deseo expresar al pueblo cubano: que puede sentirse muy orgulloso de sus médicos y de sus escuelas de Medicina. En Brasil ustedes ganaron millones de admiradores, el agradecimiento de millones de personas.

“La salud es vida, primera condición para poder hacer cualquier cosa en este mundo. Los servicios de salud no pueden ser tratados como un negocio cualquiera. El oficio de aquel que vela por la salud de los demás siempre será de los más bellos, siempre será una misión, un acto de generosidad y cariño por el prójimo”, manifestaba.

  Uno de esos médicos generosos, el doctor santiaguero Jorge Álvarez Mesa, destacó la valiosa experiencia como profesional y también como ser humano que le aportó su participación en el Programa Más Médicos, desde el municipio Sao Bernardo Do Campo, uno de los más grandes del estado de Sao Paulo.

  Una de sus satisfacciones fue haber logrado disminuir los indicadores de tuberculosis, la enfermedad de mayor incidencia, gracias a las acciones de prevención y promoción desarrolladas en aquella zona con desarrollo industrial, pero con gran parte de su población pobre, donde puso en práctica lo aprendido, sobre todo en la atención al adulto mayor y el materno-infantil.

  Casi 20 mil cooperantes cubanos cumplieron misión en el programa Más Médicos y en los cinco años de instaurado atendieron a 113 millones de habitantes en el gigante suramericano, muchos de ellos nunca antes beneficiados por la asistencia primaria en favelas, distritos indígenas y la Amazonía.

Por:  Aída Quintero Dip

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