La mujer en la ciencia

Santiago de Cuba, 18 de nov.- Al abrir el debate sobre ciencia y género, intento contribuir a la percepción pública sobre el rol y participación de la mujer en el enfrentamiento y posibles soluciones a los problemas que asumen hoy día la humanidad.

Sin embargo, a nivel global persiste la discriminación de la mujer y aproximadamente las tres quintas partes de los más pobres del mundo son mujeres y niñas, donde un porciento importante de los menores que no estudian son niñas y las dos terceras partes de los analfabetos son mujeres.

De manera incomprensible, estudios realizados por las Naciones Unidas ejemplifican que por cada año de nivel escolar que estudia una niña, se reduce en un uno por ciento la probabilidad de mortalidad infantil de su futuro hijo, porque le da la oportunidad de leer, documentarse y educarse más respecto a la lactancia materna, en general, los cuidados para la salud de su hijo.

Cuba es un país que exhibe un entorno social basado en la equidad de género, donde la educación y superación sistemática de la mujer, es voluntad política por ser un objetivo noble y necesario para el desarrollo, sin embargo, muchas veces, no siempre es perceptible que la parte femenina se destaque de manera preponderante en el desarrollo científico, quedando por debajo del sexo masculino.

Esto se evidencia en que durante el avance de la carrera muchas veces se comienzan a separar las cifras y en algunos casos, este mismo comportamiento se da en estudios de posgrados, maestrías, especialización, doctorados, posdoctorados, acceso a categorías docentes y científicas.

Evidentemente el “efecto tijera” es producto de la maternidad y de las obligaciones muchas veces no compartidas en el seno familiar. Ahora bien es de vital importancia incorporar al acervo cultural de la población el hecho que las presentes y futuras generaciones, no pueden, ni deben darse el lujo de perder la mitad o más de su potencial, con inteligencia y talento.

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