La mujer, siempre presta a servir a la Revolución

Santiago de Cuba, 10 de mar.- Santiago de Cuba es tierra privilegiada al ser escenario de sucesos históricos que definieron la vida de la nación, cuna de personalidades prominentes de la historia, la ciencia, la pedagogía, la política, la cultura, y de valiosas mujeres con aportes decisivos en la sociedad.

Por coincidencia, esta insurrecta ciudad tuvo dos hijas que dejaron, cada una en su época, una huella indeleble para las nuevas generaciones:   Mariana Grajales Cuello, la madre de todos los cubanos y de la gloriosa estirpe de los Maceo, y Vilma Espín Guillois, intrépida combatiente del Ejército Rebelde devenida Heroína de la Revolución.

Otras muchas mujeres que conmueven por lo mucho que hacen en este mismo minuto en bien de la Patria abundan en la geografía santiaguera, laten al compás de la Revolución, puede ser en el surco, la escuela, el hospital o la fábrica, fieles, fuertes, sin perder la ternura ni la sonrisa.

 Ocupan responsabilidad en ramas clave de la economía, dirigen escuelas, policlínicos, empresas, universidades, órganos de prensa, fábricas; constituyen un alto porcentaje de los directivos en la provincia, aunque aún enfrentan vestigios del pasado que las limitan en cargos de toma de decisiones.

Como muestra de que han aprovechado muy bien las oportunidades que les ha dado la Revolución y del alto nivel de equidad del cual disfrutan, en este territorio representan más del 67 por ciento de la fuerza profesional y técnica, una cifra que denota alta calificación y protagonismo.

Una de ellas es Gloria María Ruiz Morell, que trabaja en la Gran Piedra,  allá arriba donde casi se posan las nubes se entrega con pasión a cultivar las más sorprendentes variedades de flores en el Jardín Aves del Paraíso, sitio en el cual habita una maravilla de la pródiga naturaleza.

Quién le iba a decir a Gloria, mujer negra, humilde, jardinera, que hoy sería diputada al Parlamento cubano. A una pregunta al respecto,  expresó: “Lo único que he hecho en la vida para merecer ese honor es trabajar con amor en el campo donde nací, ser fiel a la Revolución y al ejemplo de Fidel.

“Soy tan feliz sirviendo a mi gente, a sabiendas de que la condición de diputada no entraña privilegios personales ni beneficios económicos, solo el placer de ser útil al país que tanto ha hecho por el bienestar del pueblo, y sobre todo de sus mujeres”, afirmó.

Las mujeres somos muy sensibles ante cada tarea y cada problema, dando muestras de responsabilidad, capacidad y disciplina, sin dejar de estar atentas a la familia y a la educación de hijos e hijas, pìensaYoíma González González,  joven economista y madre de dos niños.

Para la especialista en Medicina Interna, Ana Julia Carreras, de El Caney, quien ha cumplido misión internacionalista, ese espíritu solidario que caracteriza a la nación  también lo han puesto bien alto las cubanas que han sembrado amor, salud, educación y bienestar por todas partes del mundo.

Saben que es posible vivir este hoy, porque ayer hubo patriotas en la manigua, bravas guerreras que desafiaron la tiranía, en los días en que el feroz enemigo no tenía tregua contra todo lo que oliera a revolución, y no hacía distinción de si tenía delante un combatiente con faldas o con pantalones.

Unas y otras integran la galería de célebres cubanas de todos los tiempos, con sus virtudes y debilidades, con su fortaleza y su desaliento,  luchando contra los vestigios del pasado, pero con la misma estirpe que engrandeció la Patria, cual herederas de Mariana Grajales y Vilma Espín.

Y son agradecidas con un proceso sui géneris que tras el triunfo, el primero de enero de 1959, las dignificó primero, les dio igualdad y derechos, y abrió un horizonte de posibilidades para participar y ser útiles a la sociedad.

Hoy son también fieles al legado del eterno líder Fidel Castro, de los primeros en reconocer la valía de las integrantes de este poderoso ejército y quien las calificara como una Revolución dentro de otra Revolución.

Por: Aída Quintero Dip.

 

 

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