La noche más larga

Santiago de Cuba, 25 de oct. – “El huracán Sandy es el fenómeno natural más devastador ocurrido en la ciudad de Santiago de Cuba en la última centuria, y se inscribe entre las tragedias más severas de su medio milenio de existencia. Dañó la mitad del fondo habitacional –ya deteriorado-, colapsó todo el sistema eléctrico, dejó escenas dantescas en sus costas, toneladas de desechos en las calles; y lo peor, las once vidas segadas para siempre”.

Así comienza La noche más larga (2014), compilación de Reinaldo Cedeño. Propongo retomar a Sandy, porque 7 años después permanece en la memoria colectiva, y hacerlo desde el texto armado por el conocido periodista santiaguero, del cual tomamos el título de esta remembranza. Se trata de un libro de memorias; desgarrador por lo que narra, desigual por quienescuentan; un libro plural donde se juntantestimoniosdisimiles enlazados coherentemente y apoyados por un recurso relevante: las imágenes; en tal grado que quienes no vivieron la catástrofe pueden reconstruirla con solo ver las fotos.

En la madrugada del 25 de octubre de 2012, cuando las tejas cesaron de volar y algunos vecinos intrépidos salieron a la calle para tratar de identificar las suyas, atravesé buena parte de  ciudad. Las calles estaban llenas de escombros; la Plaza de Marte,  destrozada; el Parque Céspedes, devastado; la ciudad, descuartizada. La oficina de Prensa Latina sufrió menos: el veleidoso huracán se llevó parte del techo, pero dejó intacta la sección de la cubierta donde almacenamos los equipos más valiosos.

Cuando logramos comunicarnos supimos que ya nuestra periodista había enviado las primeras informaciones para la Agencia y el incansable Miguel Rubiera, las primeras imágenes sobre los estragos, las cuales fueron replicadas de inmediato por medios nacionales y extranjeros. Esa fue la actitud de la prensa. Hemos sido severos con ella, pero debemos reconocer que los medios realizaron una cobertura ejemplar, por la rapidez como se movilizaron y por la calidad de las informaciones. Creo que fue la cobertura más integral de un hecho realizada por una provincia en el presente siglo.

Quisimos contribuir. Postergamos la salida de la revista Siempre Santiago, que debía publicarse en noviembre. La rehicimos y la publicamos en febrero. Incluimos tres trabajos:quisimos mostrar los daños y la respuesta colectiva para restaurar la urbe. En el primero Yanet Camejo realiza una autopsia de Sandy y aporta precisiones para disipardudas de la población; en el segundo, Marta Cabrales revela detalles de la recuperación y en “Santiago uno, dos y tres “, Eric Caraballoso habla de un primer Santiago, cálido y acogedor; de uno segundo, signado por la destrucción y un tercer Santiago cada vez más parecido al primero.

Pero, ninguna otra publicación recoge con tanta holgura los sucesos vinculados con Sandy como el libro La noche más larga. El texto resalta el heroísmo de personas que arriesgaron sus vidas para salvar la de los otros, como la de Esperanza Galindo, quien preservó la vida de más de 100 personas refugiados en una casa de la playa Mar Verde,  o el joven palmero José Ahmed, que en medio de la tormenta salvó a varios ancianos o la de la doctora Bárbara Acosta, quiennadómás de 300 metros, en un mar ofuscado, para auxiliar a uno de sus pacientes que estaba en el Cayo y necesitaba  ayuda urgente

El libro sintetiza la actitud solidaria que vino de todas partes de la nación y de otros países amigos. Quizás la mejor expresión de esa solidaridad la resume el  periodista camagüeyano Enrique Milanés, graduado en la Universidad de Oriente quien escribe:

“Cuando este ciclón pasó y mató, cuando dio voz de luto a la corneta china, cuando tiñó de negro la falda de las lomas y  decretó un toque de queda a las botellas,  yo me sentí, a 400 kilómetros, un damnificado más, un magüe o un nagüere, un amigo tozudo que hay brinda su larga llanura para que descanse y alivie sus heridas. Yo le devuelvo lejanos abrazos mientras armo, para animarle, las mejores ocho letras que conozco:

-¡Santiago! “

Creo que sucesos como el huracán Sandy, por su magnitud e implicaciones, deben asumirse como hechos históricos- Y si tenemos razón, además de los testimonios aportados por La noche más larga, deberíamos realizar investigaciones académicas sobre el tema. Un modelo puede ser Misericordia (2014), el excelente libro de Olga Portuondo sobre los sismos y otras calamidades que afectaron  a la indomable Santiago. Seguro los lectores lo agradecerán.

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