La palabra compañero

Santiago de Cuba, 24 de sept. – Compañero es palabra que intimida a algunos: prefieren sustituirla por señor. En las normas de redacción dicen que hay que utilizarla con cuidado, hay que tratar de ser imparciales. Con el perdón de estas y otras normas, creo que hay que decir la palabra compañero, duèlale a quien le duela, porque en la vida, donde andamos de tránsito, compañero es palabra hermosa y funcional más allá de las ideologías y los gustos.

Compañero es palabra noble. Su utilización no debería tener explicaciones, pero  los queapuestan por complicar las cosas más simples, obligan a darlas. Vuelvo a los normas. Nos advierten que hay que tener cuidado, siempre hay que tenerlo porque escribimos para  otros e incluso por los otros. Pero, con independencia de los criterios ahí está la tozuda palabra compañero y su femenino, compañera. Compañero es un sustantivo cariñoso. Algunas mujeres cuando presentan a su pareja no dicen mí novio, mi marido y mucho menos mi amante, dicen: este es mi compañero, y sonríen.

Ahora mismo, y si ustedes me lo permiten, quiero escribir sobre mis compañeros, porque resulta que somos muchos. Quiero decir las cosas de todos los días, las que nos duelen a todos. Hay quienes se hacen los sordos y es preciso destupirles las entendederas; no hay másremedio que hacerlo  porque el vocablo indiferencia contamina e inmoviliza. La indiferencia se cree neutral pero no puede serlo,su disfraz no nos sirve. En cambio compañero es palabra que alimenta y si es en plural, mejor.

Somos compañeros gústenos o no. Vivimos en un mundo hostil – se me salió  una palabritainamistosa – , pero vivimos en  ese mundo, no tenemos otro. Aparte de declaraciones altisonantes y congresos, somos el ser humano y sufrimos por nuestra condición de serlo. Vemos lo que pasa en todas partes del universo y nos avergonzamos. Nos despertamos  con nuevas desgracias, algunas acabadas de hacer. Las hay de todo tipo desde las causadas por las rebeliones de la naturaleza hasta las provocadas por el odio,  la codicia,  la geopolítica y sus estrategias.

Hacemos día a día algo extraordinariamente simple como levantarnos y descubrir que estamos vivos. Tomamos café y revisamos la agenda: hay que trabajar. Es domingo pero hay que escribir, las palabras ignoran los días de la semanay se incomodan si le damos  asueto no solicitado. Oímos las noticias: estamos en el mundo de la globalización y el neoliberalismo, de los incautos y los vivos;  del dinero y la hipocresía.

Mas, hay otro mundo donde habita la palabra compañero. Está el vecino, el otro, a quien tiendes la mano y a veces abrazas. Están los de siempre. Vas al diccionario de sinónimos y antónimos  y buscas  compañero. No te atreves a liquidarla con un gesto ni a matarla con un sinónimo  incapaz de darnos el sabor, el olor y el amor del original, porque a pesar de odios, de malos entendimos y traiciones está la palabra compañero.

Finalmente, si se puede hablar en estos términos, te das cuenta que nos has desayunado y para escribir hay que comer. Por esas cosas tan hermosas de la vida y por asuntos concernientes a latelepatía, en ese mismo instante sientes la voz chillona de la señora que vende el pan especial. La señora, sus gritos ambles, sus amagos de pregón  y su silbato que despabila a medio pueblo. Sales disparado, compras tu pan y la mujer te da las gracias y le respondes, es inevitable hacerlo, gracias a ti, compañera.

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