La palabra santiaguera de cada día

Santiago de Cuba, 22 de oct. – Nadie puede  quitárnoslas. Son las palabras de todos los días, las del barrio. A veces cuando escribo tengo que maquillarlas. Pero, como son ajenastrato de protegerlas porque a fin de cuentas también son mías  y quiero, si nos esmuchopedir, que sean de ustedes.

Tenemos las cosas que pasan todos los días, agradables o molestas; para saberlo hay que recurrir necesariamente a las palabras. Están las que nos acarician y a los cuales nos debemos o simplemente preferimos. Resulta que somos un país de palabras y Santiago de Cuba es palabra para respetar. Hay a quienes no lesgusta que lo digamos; pero somos una ciudad de palabras fuertes. Hay a quienes esta afirmación le provoca ronchas. Le pedimos disculpas, pero no hay remedio, así somos.

Nadie tiene por qué avergonzarse. Estamos hechos de palabras, de esas con las cuales se  describen y se amasan los sueños, porque somos en esencia en lo mejor de nosotros sueño. Queremos una ciudad hermosa como su nombre, dura como su historia, limpia como  su estirpe, con tradición e idiosincrasia propias, esas que nos sitúan por encima de dolores, pesadillas, exabruptos, nostalgias y pareceres.

Regionalismos aparte – nunca fueron buenos-, ser santiaguero es un honor, un orgullo. Santiaguero es sustantivo que nos define. Tenemos una manera de ser tal vez no sea ni mejor ni peor, pero es la nuestra. Somos, dicen los especialistas, musicales, laboriosos, solidarios; somos tantas cosas a la vez que a veces ni nos damos cuenta de lo que somos.

A muchos nos duelen las malas palabras, más que las procaces, las pornográficas; las palabrasbonitas, las aceptadas como buenas  por la academia, pero que nos laceran hondo. Hay un surtido amplio que incluye vocablos como insolidaridad, falta de sentido de pertenencia, ineficiencia, mal servicio,  insensibilidad, violencia. Son reprobables, pero existen, golpean, duelen. Somos muchos los que no las queremos.

A veces salimos en defensa del idioma porque tenemosconciencia de lo que significa su maltrato y no nos resignamos a convivir con palabras abominables. Lamentablemente también hay gente que debería pero no se ocupa. Son los que prostituyen el idioma, porque lo usan mal, por que abusan de sus bondades o porque se hacen los de la vista gorda.

No sé en su barrio, pero en el mío  hay personas así. Estoy orgulloso de vivir  donde vivo con todos su inconvenientes: la señora del pan especial que te despierta con su silbato, los vendedores de dulces y aguacates que  ojalá se dedicaran a  la música popular, a su variante más gritona, la cual adquiriría nuevos bríos. Y hay gentes peores como los que dicen una cosa y hacen otra, los de doble rasero, los  que se creen cosas y otros bobitos que ni siquiera tienen conciencia de lo que son.

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