La Patria primero, la Patria ante todo

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Santiago de Cuba, 30 de nov.-   La significación de unidad tiene una trascendencia histórica en nuestra Patria; es símbolo de victoria,  y cuando no se ha sido consecuente con la práctica de ese concepto hemos constituido blanco de reveses.

  La primera gesta  por la liberación del yugo colonial, la Guerra de los Diez Años; fracasó esencialmente por la falta de unidad de los mambises. En desunión  entre sí marchaban la Cámara de Representantes, el Gobierno de la República en Armas y el Ejército Libertador, tampoco se logró el mando único sobre todos los territorios en campaña.

 División fue la causa principal que condujo al claudicante  Pacto del Zanjón, esa indigna paz sin independencia ni abolición de la esclavitud, pero Antonio Maceo salvó la honra y el decoro del pueblo cubano con la Protesta de Baraguá, hecho  devenido desde entonces en paradigma de intransigencia revolucionaria de la nación.

 Igual destino trágico, también por el divisionismo, en el cual prevalecieron el factor racial y la carencia de una preparación adecuada; corrió la Guerra Chiquita que estalló a continuación de la Guerra Grande.

 Por eso José Martí, interpretando  la necesidad histórica de la unidad, derivada de esas dramáticas experiencias, creó y lideró el Partido Revolucionario Cubano y desarrolló una obra colosal  para cohesionar a los veteranos y a los pinos nuevos, y eliminar las contradicciones de diverso carácter existentes en las filas de los patriotas,  para reanudar con éxito la Guerra Necesaria.

De esa organización diría en el periódico Patria….”y a la palabra partido se amparan, para decir que se unen en esfuerzo ordenado, con disciplina franca y fin común, los cubanos que han entendido ya que, para vencer a un adversario deshecho, lo único que necesitan es unirse”.

 El Titán de Bronce,  también,   había llegado a la conclusión de la urgencia de un Partido único  de la independencia y siempre defensor de la unidad.

 En carta a Martí de 1888 le afirma que la unión de los cubanos  ha sido “el ideal  de mi espíritu y el objetivo de mis esfuerzos (…) sin ella serán estériles todos nuestros sacrificios, y se ahogarán siempre  en sangre nuestras más arriesgadas empresas”.

 Ese espíritu unitario no fue solo patrimonio de los próceres de la independencia; identificó los sueños de los patriotas que nacieron después; fue bandera de la generación que asaltó al cuartel Moncada, de los combatientes de la lucha clandestina y de la Sierra Maestra, de los hombres y mujeres que protagonizan y salvaguardan las conquistas de hoy.

Por eso la frase reiterada en manifestaciones populares desde el primero de enero de 1959: “El pueblo, unido, jamás será vencido”, más que una consigna es una filosofía de vida de los cubanos, demostrada con creces a través de la historia tanto por los reveces como por las victorias.

 Siguiendo las ideas del Apóstol, el Comandante en Jefe Fidel Castro, autor de la unidad nacional, a decir del destacado intelectual e historiador Eusebio Leal, mantuvo siempre el empeño por agrupar en la diversidad de las fuerzas los intereses comunes que pudieran engrosar las filas de defensores de la más justa de las causas, expresa en un artículo la periodista Magaly Zamora.

La decisión durante la lucha insurreccional de unificar los mandos de la  Sierra y del Llano bajo una misma jefatura y de nombrar a Fidel Secretario General del Movimiento y Comandante en Jefe del Ejército Rebelde tenían un claro carácter de unidad y expresaba el criterio de la guerra como un fenómeno que trascendía las fronteras de una sola organización.

 Ejemplos como Girón, la campaña de alfabetización, la lucha contra bandidos y el enfrentamiento al bloqueo y a la guerra económica contra el país demuestran la fuerza arrolladora de las masas cuando unen fusiles, brazos o azadones para salvar la patria, la revolución y el socialismo, enumera Zamora.

Añade que la seguridad de que nadie queda desamparado a su suerte y la fe en que unidos podemos salir adelante,  es una idea sembrada por Fidel y regada con ahínco por todos los cubanos para que sus frutos perduren por siempre.

 Esa convicción nos protege hoy de corrientes neoliberales y retrógradas, con predominio de gobiernos entreguistas y serviles, frente a los cuales Cuba ratifica la voluntad de su pueblo entero y exclama con orgullo: Gracias Fidel por tu legado, sintetiza Magaly Zamora.

 Para Frank Josué Solar, joven historiador y profesor de la Universidad de Oriente, donde preside la Cátedra honorífica para el estudio del pensamiento y la obra de Fidel Castro, nuestra coraza es la unidad, al evocar los 150 años del proceso revolucionario cubano cumplidos el 10 de octubre pasado.

Pro: Aída Quintero Dip 

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