La redacción periodística como problema

Santiago de Cuba, 17 de ago. – Durante años el periodismo cubano ha sido objeto de cuestionamientos. Uno de los más severos se relaciona con la reiteración de algunos temas y la tendencia a eludir situaciones complejas de interés social. Debemos reconocer que, durante la última década, esta situación ha cambiado positivamente. Pero, los más exigentes no están satisfechos, ahora abogan por una mayor inmediatez. Los más benévolos culpan a las tecnologías.

Paradójicamente los críticos se han concentrado casi exclusivamente en los contenidos, en la repetición machacona de temas y enfoques, soslayando o asumiendo como un asunto complementarioun problema medular: la redacción. Si la selección de temas y enfoques es fundamental, la redacción no lo es menos. En el buen periodismo importan el qué y el cómo. No habrá temáticas que despierten el interés y faciliten la comprensión y el compromiso si la redacción no es exquisita.

Somos testigos de que en Santiago de Cuba la Universidad de Oriente y la Unión de Periodistas de Cuba tienen conciencia de la importancia de la superación y se dedican  a ella con energía. Pero, faltan resultados: aún buena parte de nuestro periodismo no convence a muchos lectores quienes esperan títulos atractivos, enfoques novedosos para atraer a los públicos, comienzos que inciten a continuar leyendo, formas dialógicas de comunicar para convertir a los receptores en lectores activos, participantes, en cómplices. Y para conseguir tales objetivos la redacción es fundamental.

Las carencias en la redacción no son nuevas. En su tesis de maestría (2004)  Marieta de la Fe, apoyándose en el análisis del discurso, enumera varias insuficiencias en la redacción de las noticias  en  Radio Majaguabo. Entre las más reiteradas señala la falta de concordancia, el mal uso de las preposiciones, el abuso de frases intrascendentes, las redundancias y sobre todo las informaciones esquemáticas. No se trata de errores, más bien son inelegancias. Los problemas señalados por la periodista no son exclusivos de su municipio, están en otros medios incluidos nuestros periódicos y esto incrementa su peligrosidad  porque los periódicos son modelos  sociales de escritura.

Los problemas de redacción señalados en el párrafo anterior y otros que hemos apreciado en estudios posteriores revelan que no todos los que escribimos tenemos plena conciencia de la gravedad del asunto y la necesidad perentoria de afrontarlo, de lo contrario en vez de hablar de  la  construcción del discurso, tendremos que hablar de su destrucción. Como consideramos que la redacción es factor clave del hacer periodístico y que cualquier esfuerzo por mejorarla por modesto que sea debe ser emprendido, hace tres años elaboramos un material de una sola cuartilla con 20 recomendaciones  hijas del hacer colectivo, de la experiencia de muchos.

El material se llama Recomendaciones para redactar. Lo entregamos a los estudiantes de primer año de la carrera de Comunicación Social y en el curso que termina disfrutamos de algunos resultados halagüeños. No pretendo utilizar la página para dar una clase, para ello está el aula, Mas, todo espacio es pertinente si de algún modo permite ofrecer criterios encauzados a mejorar la escritura periodística y cualquier otro tipo de escritura. Permítanme resumir algunas de las sugerencias que contiene el documento. Ojalá sean útiles.

Para redactar haga un esquema o borrador: piense despacio para que escriba de prisa. Busque un título breve, claro y atractivo. Elabore párrafos breves relacionados unos con otros: escribir bien es ahorrar palabras. Escriba con la convicción de que en español hay dos palabras claves: sustantivos y verbos. Utilice verbos fuertes y evite los compuestos que alargan la frase y no aportan nada. Cumpla con la vieja ley sobre el uso de las mayúsculas. No emplee vocablos rebuscados, ni neologismos innecesarios. Sea cuidadoso con el uso de las cifras, un error numérico cambia todo el contenido.

Evite las frases absolutas, las generalizaciones son fáciles de cuestionar. Si debe redactar un informe, hágalo de forma impersonal y si tiene que opinar, opine con la máxima modestia. La última recomendación que quiero hacerle es esencial. Recuerde que usted escribe para otros, por tanto tiene que hacerse entender y para ello lo más recomendable consiste en aferrarse a las características del estilo periodístico que son: la sencillez, la claridad, la coherencia, la brevedad y la imaginación. Esta sugerencia vale para todo el que tenga que comunicar algo, sea o no periodista.

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