La resiliencia en adolescentes con discapacidad intelectual leve

Santiago de Cuba, 4 de oct. – La resiliencia es un proceso que depende de la interacción con el entorno. El estudio de la resiliencia exige que se mire al individuo como parte de un sistema mucho más amplio en el que él influye y es influido por contextos ambientales en los que participa y se interrelacionan entre sí.

Al analizar el desarrollo de un adolescente con discapacidad intelectual leve, no podemos mirar su comportamiento como algo aislado sino que siempre hay que tomar en cuenta el escenario en el cual se desarrolla, así como la relación entre los diferentes ambientes en los que participa de manera directa o indirecta.

Esto es, su hogar, su escuela, su trabajo, su barrio, su cultura y su país, serán entornos con una influencia en su desarrollo.

La participación de los adolescentes con discapacidad intelectual leve, en acciones conjuntas tales como, los talleres docentes, la práctica laboral, las actividades escolares y extraescolares en una serie de entornos, permiten  que los adolescentes en desarrollo se adapten a diferentes personas, tareas y situaciones, lo que aumentará el alcance y la flexibilidad de su competencia cognitiva y sus habilidades sociales.

Esto significa que abrir espacios de participación y crecimiento para los adolescentes con discapacidad intelectual leve, como parte de la agenda educativa que asegurara una mejor adaptación y crecimiento de estos.

Es importante señalar que cualquier situación que involucre un déficit en el individuo, como en este caso del adolescente discapacitado intelectual leve, no puede ser tratado interviniendo sólo en él, sino, con un planteamiento mucho más amplio que incluya, además de las los miembros cercanos a él y las relaciones entre él y los diferentes contextos en el que se desarrolla es miembros, también los procesos de recuperación de cada uno de ellos.

El proceso resiliente es aquél que permite sobreponerse de un evento crítico o estresante y resurgir con mayor fuerza y proyección, por lo que para comprender a la resiliencia de manera global se requiere de un modelo igual de complejo que ella, que no limite el poder de recuperación a un solo individuo.

El proceso de ajuste de la sociedad que se enfrenta a la discapacidad no vendrá determinado únicamente por los mecanismos de defensa de la familia, sino que será el modo en que la sociedad en su conjunto enfrente determinadas circunstancias adversas, la manera en que amortigüe el estrés, se adapte y recupere su armonía, lo que influirá en la adaptación de cada uno de sus integrantes, proporcionando bienestar y desarrollo óptimo de cada uno de sus integrantes como un todo.

Esta premisa no es algo nuevo, ya que ha sido comprobado en el terreno de la terapia socioeducativa que el éxito de una intervención depende de muchos factores, siendo uno de los más importantes, los recursos familiares.

Esto permite que el énfasis educativo se centre en identificar y consolidar las habilidades de la persona, no sus limitaciones, que la atención deje de ser asistencialista u homogénea, para volverse integral y centrada en la persona, y que se favorezcan ambientes ricos en oportunidades de desarrollo y que fomenten el bienestar del individuo en áreas de la vida física, social, material y cognitiva, y que promuevan un sentimiento de estabilidad, previsión y control.

Esto se significa en que la educación ya no se limite a impartir conocimientos, sino que más bien se favorezcan las competencias (conocimientos, aptitudes y habilidades) en los adolescentes con discapacidad intelectual leve para fortalecer sus procesos cognitivos, sociales y emocionales encaminados a integrarlos a la sociedad. Dichas competencias incluyen de manera obligatoria el apoyo del entorno  social como laboral para que entonces sean transferidas a otros contextos de la vida.

La resiliencia es más que nada un proceso que se desarrolla a partir de características innatas o aprendidas de las personas, de las relaciones entre ellas y la sociedad, así como, de las características del medio ambiente en el que se desempeñan y viven. Por otra parte, es importante acotar además que la misma aunque tiene sus bases en teorías relacionadas a la invulnerabilidad, el riesgo, la fortaleza y la robustez, va más allá de estos conceptos, proponiendo no solamente una recuperación, sino una proyección a futuro mucho más sólida e invitando, con una mirada positiva, a que se enfoquen los estudios en aquellos casos que salen exitosos de los retos y las crisis.

Deja una respuesta