La semilla del 26 de Julio sigue germinando

Cada vez que se acerca la fecha cumbre del 26 de Julio y el aire de grandeza y heroicidad predomina en esta tierra rebelde y brava, se evoca el gesto altruista de quienes encarnaron el pensamiento anticipador de José Martí de que el verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber.

Los osados asaltantes al otrora Cuartel Moncada, segunda fortaleza militar del país, en Santiago de Cuba, constituyeron los mejores intérpretes de los ideales martianos, convencidos de que había llegado la hora de estallar la carga para matar bribones y acabar la obra de las revoluciones, como vaticinó en sus encendidos versos Rubén Martínez Villena.

Otro notable intelectual el poeta y escritor cubano Miguel Barnet, definió en una crónica este hecho con una frase muy pertinente: “Los asaltantes al Cuartel Moncada fueron como cimarrones contemporáneos”.

Hermosa imagen y legítima, al sintetizar la continuidad histórica del proceso revolucionario cubano y la razón de su raíz, como un fenómeno auténticamente nuestro, un acontecimiento cultural trascendente no únicamente para Cuba.

Todas las épocas son difíciles y en esos propios conflictos se crece el hombre; el asalto al Moncada fue, es y será historia y cultura, «ningún enemigo podrá borrar esa luz más allá de la pólvora y el tiempo», como expresó en una oportunidad otro poeta de altura, el santiaguero Cos Causse.

Hombres y mujeres de todas las edades, profesiones y oficios, obreros, maestros, científicos, amas de casa, intelectuales, médicos, artistas, estudiantes, tienen su propia filosofía de la heroica epopeya y expresan con evidente orgullo que aman esta fecha como un hecho que les pertenece.

Rolando Beltrán Hurtado, maestro y Héroe del Trabajo de la República de Cuba, considera el 26 de Julio entre las efemérides más queridas, con el privilegio adicional como santiaguero de ser testigo cercano del estoicismo de quienes se inmolaron ese día y de los que siguieron vivos para enseñar el camino de la verdadera y definitiva soberanía.

Una enfermera jubilada vecina del Centro Urbano Abel Santamaría, María de los Ángeles Sánchez, valora la gesta del 26 como la demostración de rebeldía de un pueblo, muy bien encarnado por jóvenes valientes que no permitieron que José Martí muriera en el año de su centenario.

Para la estudiante Daylenis Rivero Segura, la juventud cubana de hoy tiene también su Moncada en el afán de prepararse para ser útil a la nación que tanto ha hecho por el bienestar y futuro de sus hijos; es nuestra manera de honrar esa fecha patria y a sus héroes y mártires, manifiesta.

Uno de los asaltantes en 1953, el hoy General de Ejército Raúl Castro, ha reiterado que esta pequeña Isla seguirá su empeño de construir el socialismo próspero y sostenible, pues ha probado que es indoblegable ante el propósito de sucesivas administraciones de los Estados Unidos de querer socavar la Revolución.

Como chispa convertida en fuego, la llama del 26 de julio de 1953 ha iluminado por los mejores senderos a Cuba y a los pueblos hermanos América Latina y el Caribe, seguidores del ejemplo de la Patria de José Martí y abanderados de las ideas de su invicto líder histórico Fidel Castro.

Otro Día de la Rebeldía Nacional está al tocar nuestras puertas, cuando especialmente en Santiago de Cuba habrá otra jornada de alegría, de evocación y compromiso, y también de reconocimiento de cómo ha germinado entre los hermanos de muchas partes del mundo la semilla sembrada en el Moncada.

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