La tarea escolar… la familia y la escuela

Santiago de Cuba, 30 de mar. – Sin dudas una de las tensiones más influyentes en la formación de un estudiante está relacionada con las tareas escolares. Estas han venido convirtiéndose en una polémica tanto para profesores, estudiantes y padres de familia, más aún cuando ocupan un gran espacio de tiempo y no cumplen con el propósito de reforzar conocimientos y destrezas adquiridas en el aula.

Si ponemos en tela de juicio los beneficios o no de su realización pudiéramos considerar que las tareas escolares deberían servir para que el estudiante aprenda a aprender, a fortalecer el trabajo autónomo, a aplicar técnicas propias de estudio, además de la disciplina y a la responsabilidad.

Por otro lado, la eficiencia de las tareas escolares puede resultar fallida al ser realizada en su totalidad por ayuda externa o pueden suponer una sobrecarga de trabajo para el estudiante ya agotado por la jornada escolar.

Según un artículo relacionado con el tema publicado en la revista digital “Para el Aula” Edición 21 (2017) “la tarea escolar debe ser resultado de un análisis, programación y evaluación apropiados para seguir generando en el alumno la confianza de su exigencia y aportación al proceso de enseñanza – aprendizaje”.

Dicho así, considero que para lograr tales pretensiones éstas deben regularse según la edad pues muchos padres manifiestan su preocupación  de las extensas tareas que hoy en día son orientadas a niños de 1er grado de la enseñanza primaria. También deben dirigirse según la capacidad de aprendizaje de cada estudiante y a su vez ser atractivas y aptas para su disfrute.

Considero además que el momento de su realización constituye un tiempo oportuno para  que los padres dediquen un espacio de tiempo  para asesorar su buen desarrollo como el estrecho vínculo que debe existir entre la familia y la escuela. Pues son muchos los que apuestan porque las y tareas escolares sean realizadas con ayuda de repasadores y no de los miembros del núcleo familiar.

Soy de las que apuesta porque la tarea escolar deba ser unas reivindicaciones del conocimiento y destreza desarrolladas en el aula por el estudiante, y no por la prestación de un esfuerzo sin beneficios.  Por: Dariela López Benítez.  

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