La unidad como bandera yel legado de su artífice Fidel

Santiago de Cuba, 3 de ago. – Esa unidad que nos ha permitido llegar hasta aquí y que sigue siendo brújula en los afanes de la nación, de la Patria y de la Revolución para llegar siempre a puerto seguro, continúa alimentándose de las enseñanzas del Comandante en Jefe Fidel Castro, su principal artífice.

Al sentido unitario que atesora Cuba en su larga contienda emancipadora, lo distinguieron invariablemente tres forjadores que actuaban como un solo haz a la hora de asumir misiones y enfrentar  todas las batallas y cualquier desafío: el pueblo, el Partido y Fidel.

Con el honor como coraza transitaron cohesionados para cumplir el mandato que significa andar en tiempos convulsos y difíciles con la cabeza erguida, sin replegarse ni ceder ni vulnerar un solo principio ante amenazas y peligros.

Así definían el espíritu inclaudicable de los hombres y mujeres de
esta Isla pequeña, pero  grande en heroísmo y valores de toda índole como se ha demostrado.

El criterio del propio General de Ejército Raúl Castro de que el único sustituto de Fidel es el Partido, revalida y fortalece la esencia de una organización y de un hombre  identificado en la verticalidad de su actuación, con una  vida y una obra en  función de los intereses del pueblo.

Una organización política que se ha ganado ese derecho por su prestigio,  autoridad, y ligazón con las masas, heredera del Partido Revolucionario Cubano, fundado en 1892 por José Martí para hacer la Guerra Necesaria, tras una labor monumental, juntando a los veteranos y a los pinos nuevos en pos de la independencia.

Como reconoció su forjador y guía Fidel: “El Partido es hoy el alma de la Revolución”, y no pudo tener mejor simiente; se nutrió delPartido Socialista Popular, el Movimiento Revolucionario 26 de Julio y el Directorio Revolucionario 13 de Marzo que decidieron disolverse por sí mismos y forjar una sola vanguardia.

En un gesto que la historia reconoce por su altruismo y reflejo de un modo de actuación diferente, el excepcional revolucionario  Blas Roca Calderío, quien ocupó la alta responsabilidad de secretario general, puso en manos del Comandante en Jefe la roja bandera del destacamento forjado por Carlos Baliño y Julio Antonio Mella.

Cuando Fidel dio a conocer oficialmente la aspiración de crear el Partido Unido de la Revolución Socialista, enfrentando  esa situación con valentía, sin divisiones, tras criticar y rectificar errores y tendencias;  se salvó la unidad de la Revolución  y la pureza delproceso de formación del partido marxista-leninista.

Con ese antecedente como baluarte que es preciso mantener a toda costa, nació el Partido Comunista de Cuba, la más elevada conquista de la Revolución, su mejor fruto,  y garantía de la resistencia y continuidad histórica porque es carne y sangre del pueblo trabajador, con el cual comparte afanes y victorias.

Su genuino inspirador y guía no pudo ser otro que a quien se ha seguido y seguirá desde sus días de rebeldía universitaria, del Moncada y La Historia me absolverá; de la prisión fecunda y la carta de México; del Granma, Cinco Palmas y  la Sierra Maestra; de la Crisis de Octubre y los días gloriosos de Playa Girón y de Angola.

El cubano que en cada paso que dio se arraigó junto al pueblo, al que sirvió hasta el último aliento, lo que revela su grandeza de revolucionario excepcional, cuyo legado será eterno.

Su indeleble magisterio confirma que fue el mejor discípulo de José Martí, vital en la forja de las nuevas generaciones y de cuadros capaces de llevar adelante la experiencia cubana, marcada por una ética   de actuación  con elevadas pruebas  de lealtad ante los principios e incorruptibilidad ante el poder.

El secreto de lo que algunos han calificado como el milagro del sistema socialista cubano está en la unidad, con plena vigencia hoy en el camino que tiene por delante la Revolución, según reiteró el presidente cubano Miguel Díaz-Canel en la celebración del aniversario 66 del asalto al cuartel Moncada, el 26 de Julio, en Bayamo.

Ese ha sido el escudo, la única fórmula que el enemigo no puede descifrar, pues desconoce la fortaleza de un pueblo cohesionado,  en defensa de una bandera y un ideal, piensa el veterano militante comunista William Segura.

Para el periodista y combatiente Manuel Antonio García esa verdad está  validada por el hecho de que el pueblo ha sido guiado por un Partido de vanguardia, con la certera conducción ejercida  por la dirección histórica  de la Revolución, liderada por Raúl y Fidel que, aunque ahora no está físicamente, Cuba cuenta conel legado de su ejemplar vida y obra.

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