Las cubanas, verdaderamente privilegiadas

Santiago de Cuba, 14 de mar. – Las cubanas son verdaderamente privilegiadas, con un protagonismo decisivo en la vida socioeconómica de la nación, y pilares de consideración en ramas que reclaman sensibilidad y conocimientos como la salud, la educación y la investigación científica, un derecho conquistado tras el triunfo de la Revolución, en enero de 1959.

Para enaltecer su grandeza en el proceso revolucionario cubano bastaría aludir a la mambisa Mariana Grajales, madre de la estoica familia de los Maceo; o Ana Betancourt, quien se anticipó a la época alzando su voz para proclamar y defender  los derechos de la mujer.

Otras tantas podrían sintetizar el coraje que las identificó en todos los tiempos y las historias anónimas aún de aquellos momentos de combate silencioso o frente a frente del enemigo como Haydée Santamaría, Melba las Hernández, Celia Sánchez, Vilma Espín, Asela de los Santos, Gloria Cuadras…

Osadas fueron en los días difíciles de la guerra, tanto en la sierra como en el llano;  ahí están sus huellas en el levantamiento armado del 30 de noviembre de 1956 en la ciudad de Santiago de Cuba, cuando noveles y fogueadas en la lucha clandestina hicieron historia durante y después de esa intrépida acción, en el mismo instante en que el yate Granma navegaba hacia el futuro con su carga valiosa y Fidel al frente.

Esos ejemplos han sido el legado más perdurable para las mujeres de hoy, que lo han tomado como estímulo para conquistar derechos y espacios; exigir un puesto en el trabajo; ocupar responsabilidades en sectores estratégicos, y servir con desinterés a otros pueblos hermanos.

 “En días difíciles como los que vivimos ahora, con la agresividad del imperio y el recrudecimiento del ilegal bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba, son la inspiración y la mejor herencia para crecernos en la vida, el trabajo y la defensa de la Patria”, expresa la jurista Celia Araujo.

“Esa vocación de ser útil, estar en la primera trinchera, de dar el primer paso para cumplir tareas, sin olvidar la condición de madres, esposas e hijas en la formación del relevo, la aprendimos de nuestra eterna presidenta Vilma Espín, subraya Sunilda Montes de Oca, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) en el municipio de Santiago de Cuba.

También son martianas hasta la médula por convicción y de corazón y están más comprometidas que nunca con una Revolución que es hija de las ideas del Apóstol de la independencia de Cuba, que les dio libertad, dignidad, derechos y oportunidades para ocupar un lugar protagónico en todas las esferas de la sociedad.

Motivaciones les sobran para manifestarse con fuerza en defensa del pensamiento y la obra de José Martí, en el año 2020, en que celebrarán el aniversario 60 de la constitución de la FMC, creada por idea de Fidel el 23 de agosto de 1960 con el aliento de su eterna presidenta Vilma Espín.

Por eso para Cristina Gutiérrez, funcionaria de la FMC en el Centro Urbano Abel Santamaría, de Santiago de Cuba, la grandeza de Martí es tal que cuando se intenta mancillar su imagen y manipular o tergiversar su pensamiento por delincuentes de la peor calaña, se revitaliza el amor hacia quien encarna el alma de Cuba y representa lo más sagrado de la nación.

Las hijas de esta tierra celebraron su día internacional este 8 de marzo, con   presencia creciente en todas las esferas de la sociedad, indicios de que están presente el pensamiento de Fidel y la devoción de Vilma, heroína y conductora de los destinos de las cubanas desde 1960, ardientes defensores de sus derechos y participación multifacética en la sociedad.

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