Las enseñanzas de Fidel cobran vigencia por minuto

Santiago de Cuba, 25 de nov.- En su indeleble magisterio al frente de la Revolución cubana el Comandante en Jefe Fidel Castro dejó lecciones de toda índole para todos los tiempos muy necesarias ahora, cuando se multiplica la agresividad del gobierno de los Estados Unidos y acrecientasucriminal bloqueo contra la isla.

Esa ilegal e inhumana política que no tiene asidero ético ni jurídico, como trascendió una vez más este 7 de noviembre ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde Cuba tuvo un arrollador respaldo de la comunidad internacional con 187 votos a favor de la Resolución sobre la necesidad de poner fin a ese engendro.

Para cada momento del histórico proceso revolucionario, especialmente para salvarlo de las garras imperiales tuvo Fidel ideas geniales, que mostraron la fuerza de las convicciones y los principios de un hombre con liderazgo sui géneris ante un pueblo heroico.

En el terreno económico fueesencialla visión extraordinaria que le caracterizaba en la búsqueda de alternativas, soluciones a los problemas y vías para losresultados, en la que acuñó una frase: “La eterna vigilancia, es el precio de la honradez y la eficiencia”.

El legado del invicto líder en ese sentido es valiosísimo y solo se le hará honor si los cuadros y trabajadores actúan con transparencia y entrega en cada paso de los procesos productivos, tras la calidad y ahorro de los recursos materiales, energéticos y financieros.

Un asuntovital como es la urgencia de eliminar cualquier manifestación de delito y corrupción, exige actitudes y acciones intransigentes en su enfrentamiento, sin faltar el análisis con un enfoque diferente: mirar con luz larga, escudriñar para detectar deficiencias y fisuras donde aparentemente todo marcha bien.

Esa necesidad es imperiosa porque lo que a veces sucede es que en empresas donde ocurren robos, desvío de recursos, malversación de bienes, violaciones… a la hora de la verdad nadie sabe nada, ni el colectivo, ni la dirección administrativa, ni las organizaciones; y las irregularidades o comisión de delitos son descubiertas por verificaciones fiscales, auditorías o estados de opinión.

Indica la experiencia que hay que aguzar el olfato, el sentido de la previsión, una virtud esencial en estos casos; para vislumbrar el peligro que esas nocivas prácticas representan para la existencia misma de la Revolución.

La lucha contra el delito y la corrupción demanda una especial valentía para combatir los males que pueden deteriorar los cimientos de la sociedad; también eliminar corazas de los ojos y denunciar para que la impunidad deje de serlo y puedan transformarse situaciones.

Ningún revolucionario puede permanecer indiferente y con los brazos cruzados ante esas manifestaciones que expresan deterioro de la ética y la moral, en la mayoría de los casos.

La excesiva tolerancia, tendencia a la justificación y sanciones en extremo benévolas, pueden tener una influencia muy negativa en el camino hacia la eficiencia y ante la necesidad de convertir ese atributo en regla y no en excepción de determinados centros y empresas.

Controlar sistemáticamente y, en términos de negocios, no confiar en nadie, son imperativos de ese combate por preservar la pureza de la obra de la Revolución.Fidel lo dijo con claridad meridiana: La eterna vigilancia, es el precio de la honradez y la eficiencia.

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