Las gigantografías: El lenguaje silencioso de Santiago

 
Santiago de Cuba, 19 de feb.-  Santiago de Cuba es una ciudad que se renueva, manteniendo la armonía entre sus incuestionables valores patrimoniales y el necesario progreso.
 
Más de cinco siglos de historia y tradiciones hacen de la cultura de esta urbe una de las más ricas y diversas de todo el país, siendo muchas las maneras que tiene el público nacional y extranjero de conocer acerca de las bondades, identidad, folclore y estilo de la llamada capital del caribe, mas sin dudas son las gigantografías la primera imagen que damos al visitante de quiénes somos.
 
Las gigantografias o impresiones de gran formato, nos acompañan en nuestro diario ir y venir por las principales arterias se Santiago de Cuba. Incrementadas en número en el último lustro, captan la atención de peatones y conductores con elementos alegóricos a la cultura e historia de nuestro pueblo.
 
Conscientes de que son estas obras una importante herramienta de difusión de nuestros principios y creencias, autoridades gubernamentales del territorio de conjunto con la Asociación de Comunicadores Sociales y destacados profesionales del diseño prestan especial atención a los mensajes incluidos en las impresiones de gran formato utilizándolas como soporte de notoriedad y alejando sus contenidos de la banalización.
 
A diferencia de los países capitalistas, donde las gigantografías en su mayoría responden a campañas publicitarias, fetiches del mercado y propagandas electorales, en Cuba, dichas obras contribuyen a incrementar la cultura del pueblo, mostrando pasajes de nuestras guerras independentistas, exponiendo los ideales que nos definen como nación o exhibiendo la obra de consagrados artistas de la plástica, convirtiéndose así en una efectiva vía que transmite al espectador una experiencia estética, emocional e intelectual.
 
De este modo son las gigantografías la primera carta de presentación del pueblo santiaguero. El lenguaje silencioso que da la bienvenida a esta urbe pletórica de historia y cuna de la Revolución que continúa cautivadora por excelencia.
 
Por: Laritza Moya Rodríguez.

 

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