Las huellas de Abel Santamaría perviven en Santiago de Cuba

Clasifica como uno de los sitios más emblemáticos de Santiago de Cuba el complejo histórico Abel Santamaría Cuadrado, compuesto por el parque, la biblioteca y el museo, vinculado estrechamente con hechos notables de la última etapa de lucha insurreccional.

En los restos del antiguo hospital civil Saturnino Lora está situado y fue escenario de dos importantes sucesos que conmocionaron a la legendaria ciudad y a toda Cuba, en 1953.

Como es conocido el 26 de Julio, devenido Día de la Rebeldía Nacional, es ocupado el hospital por Abel y 22 jóvenes de la Generación del Centenario para respaldar desde allí el ataque al Cuartel Moncada, encabezado por el joven de 26 años Fidel Castro.

Justamente en la salita de estudio de las enfermeras, el 16 de octubre de ese año, se constituye el Tribunal de Urgencia para juzgar al abogado Fidel y demás participantes en la epopeya y donde pronunció La Historia me absolverá, su trascendental alegato de autodefensa.

En sus predios, asimismo, está enclavada la biblioteca pública Abel Santamaría que presta servicios a estudiantes de todos los niveles de enseñanza.

El complejo histórico fue inaugurado el 26 de julio de 1973, en saludo al aniversario 20 de la gesta heroica, y como reconocimiento al rico patrimonio que acumula fue declarado Monumento Nacional en 1998.

Trabajadores del histórico lugar hablan con pasión del significado de la instalación, visitada asiduamente, sobre todo, por estudiantes y personas que se relacionan con la temática del museo.

Así evocan con especial cariño el recorrido en una ocasión del General de Ejército Raúl Castro y el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, y sienten el dolor de que nunca el Comandante en Jefe lo visitara; piensan que tal vez eran muy fuertes los recuerdos de un sitio vinculado con Abel.

El museo cuenta con 10 salitas desde una dedicada a la historia del hospital, con los hechos esenciales desde que comenzó su edificación en la época colonial hasta su declaración como Monumento Nacional.

Como uno de los más representativos de la Generación del Centenario y segundo jefe del Movimiento 26 de Julio, la figura de Abel encabeza el Memorial de los mártires.

Sobresale en el complejo el monumento erigido a la memoria de Abel y sus compañeros, inaugurado en 1979 y de la autoría del escultor santiaguero René Valdés Cedeño, compuesto por 95 bloques de mármol gris traídos de la Isla de la Juventud.

Lo forman cuatro caras, en una está esculpida la efigie de José Martí como autor intelectual del ataque a la fortaleza militar, otra rinde honores a Abel, mientras la tercera refleja seis bayonetas en representación de la opresión sobre la justicia.

La cuarta muestra la estrella solitaria de la Enseña Nacional y ese sublime verso del Himno de Bayamo: Morir por la Patria es vivir, que fuera pronunciado por Haydée Santamaría cuando le dijeron que su hermano había sido asesinado.

Todo es simbólico en ese entrañable sitio de la ciudad de Santiago de Cuba, porque las columnas de agua de la fuente que parecen sostener el monumento expresan la claridad y pureza de los ideales de quienes estaban dispuestos a morir para que el Apóstol siguiera viviendo en el alma de la Patria.

En el patio interior del museo sembraron 20 palmas como muestra de cubanía que encarnan la vida de los 20 jóvenes asesinados en la toma del hospital, el primero de los cuales fue el doctor Mario Muñoz Monroy; allí acudieron 23 combatientes y solo sobrevivieron Haydée, Melba Hernández y Ramón Pez Ferro.

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