Llaman a prevenir la Covid-19 y a producir alimentos

Con 14 días sin registrar casos confirmados de la Covid-19, Santiago de Cuba podría estar al final de una etapa de mucha tensión por la transmisión de la enfermedad, que deja un saldo de 49 afectados y tres fallecidos.

Así lo reconocieron autoridades políticas y sanitarias del territorio al comparecer, este miércoles, en el programa En Línea Contigo de la televisión local. No obstante, lejos de mostrarse demasiado optimistas o confiados, los dirigentes alertaron sobre el peligro de esta fase, llamada por los epidemiólogos “la cola de la epidemia”.

En su intervención, el doctor Guillermo Mora, director provincial de Salud Pública, explicó que cerca de 6 000 pruebas de Reacción en cadena de la polimerasa en tiempo real (PCR-RT) han sido realizadas en pacientes sospechosos y personal expuesto al riesgo de contagio con SARS-Cov-2 desde el inicio de la epidemia. El galeno puntualizó que diariamente se toman unas 170 muestras para análisis, las que han resultado negativas en las dos últimas semanas.

Mora enfatizó en que bajar la percepción de riesgo, disminuir las acciones higiénico-sanitarias y descuidar el necesario distanciamiento físico y el confinamiento en las viviendas, podría conducir a un incremento de los casos incluso superior a los que se produjeron en la primera etapa. Resaltó que la concomitancia de dos epidemias -ante el riesgo de repunte del coronavirus y el incremento de casos de dengue- sería altamente desfavorable para la población santiaguera.

Lázaro Expósito Canto, miembro del Comité Central del Partido y presidente del Consejo de Defensa Provincial aseguró que, si bien es una buena noticia pasar 14 días sin diagnósticos de la Covid-19, no es garantía del cese de la contingencia epidemiológica, pues más del 30% de los detectados no presentan síntomas, pero portan y transmiten el virus. De ahí el imperativo de extremar la aplicación de medidas de higienización de las calles, instituciones que prestan servicios esenciales, centros de producción y de las viviendas; así como la necesidad de mantener el confinamiento sanitario en el hogar.

Aparejado a la lucha por la supervivencia que implica la prevención del SARS-Cov-2, el impulso al programa agroalimentario de Santiago de Cuba constituye un asunto de máxima prioridad. Expósito afirmó que se trata de “una tarea clave: de vida o muerte” para ilustrar la necesidad de aprovechar las lluvias que por estos días caen sobre toda la geografía santiaguera.

Al comparecer, varios vicepresidentes de consejos de defensa municipales explicaron la marcha de la preparación de tierras y siembra de viandas, frutales y hortalizas en los territorios.

Trascendió que Contramaestre, localidad donde se ubica Laguna Blanca -el mayor polo productivo de la provincia- tiene 12 637 hectáreas a cuya explotación se han incorporado unos 600 trabajadores de Educación y Deportes, que laboran intensamente en la siembra de maíz, frijol, boniato, yuca y plátano, entre otros cultivos.

Ante el llamado del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, a producir alimentos con el fin de autoabastecer los territorios, reducir importaciones y ganar soberanía alimentaria, los contramaestrenses recuperan tierras que antaño se dedicaban a la actividad citrícola, para producir maíz y tubérculos de ciclo corto. Además, han reorganizado las fuerzas y los equipos para lograr más eficiencia y mantener el buen ritmo de siembra que hoy presentan.

San Luis y Songo-La Maya, municipios poseedores de El Alambre y Los Reynaldos, respectivamente -los otros dos polos productivos más importantes-, no muestran los niveles de eficiencia en la preparación de tierras y siembra que se requieren para garantizar el aprovechamiento de las precipitaciones de estos días.

Optimizar estos procesos es de vital importancia en una provincia que cuenta con más de 50 000 hectáreas pero solo 8 000 beneficiadas con riego.

El municipio cabecera, con más del 85% de su superficie ocupado por áreas urbanas, ya acometió la identificación de espacios en los que podría cultivarse hortalizas, frutas y viandas para el autoconsumo de los consejos populares. Se estima que existen 54 hectáreas favorables para la creación de huertos.

Además se han establecido 23 casas de cultivos tapados en la Ciudad Héroe y se venden semillas y posturas para potenciar la producción de alimentos y la crianza de animales en patios para el autoconsumo familiar.

Organizar la agricultura urbana, recuperar todas las tierras ociosas o subutilizadas y promover la incorporación del pueblo a la producción de alimentos en casa y en el barrio, son premisas que se unen a los avances del programa alimentario en Santiago de Cuba. La provincia aspira a obtener 30 libras viandas y vegetales y al menos cinco kilogramos de cárnicos per cápita; un propósito ambicioso pero no imposible, que implicaría el logro de 10 metros cuadrados de tierra cultivada por habitante.

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