“Lo malo, se vota a matar”

Las indisciplinas sociales, una batalla sin tregua que tenemos que ganar.

 #callessinbasuras, #personasqueconversansinquenadieinterrumpa, o #paseentreambos sinpedirpermiso. Música, #soloparaeldisfruteprivado, sin agredir la tranquilidad del vecino. #Muroslimpios, #libresdehuellasdezapatos, #manostendidasparaayudaralaseñora, y  #elrespetoporelordendelacola .

Santiago de Cuba, 8 de ene.- Esas pequeñas etiquetas, serían lo ideal para que la sociedad funcione, pero, hay personas que incumplen con las normas establecidas, aun así cuando los medios de comunicación orientan, educan, para mantener la higiene en la ciudad, la comunidad y el hogar.

Las indisciplinas sociales, no son exclusivas de determinado contexto, ni propias de personas carentes de educación que se comportan indebidamente tanto en lugares públicos como privados y preocupa que casi sin percibirlo, estemos adaptándonos a convivir con ellas.

Se trata de enfrentar problemas relacionados con los microvertederos, la higiene comunal, el maltrato a la propiedad social, la música alta, las palabras obscenas, los escándalos públicos, el alcoholismo, el asedio al turismo y otros que visualizamos a menudo.

Hay que ser capaces de entender que la disciplina es la clave del éxito, por tanto cuando este valor compartido no se practica con conciencia y consecuentemente quiebra el sistema de valores y conduce a resultados insatisfactorios.

Pero, muchas de estas actitudes inadecuadas no surgen por espontaneidad, casi siempre están asociadas a la falta de exigencia, control, por parte de los diferentes factores que van desde los familiar hasta lo gubernamental; además de otras dañinas manifestaciones que dejan los espacios propicios para que aparezcan.

En este sentido, trabajar sin tregua para rescatar las buenas conductas es una batalla que nos corresponde a todos, desde la familia, la comunidad, instituciones educativas y  decisores legales. Así fomentaremos el sentido de pertenencia por el lugar donde habitamos, el respeto hacia uno mismo y hacia el prójimo, además de otros tantos valores que han fraguado personalidades y conductas, y que en la actualidad resultan de vital importancia si queremos convivir en una sociedad más higiénica y ordenada.

Por: María Pompa Quintana. Estudiante de Periodismo.

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