Los afectos en la formación de mejores seres humanos

Santiago de Cuba, 11 de oct.- El Héroe Nacional José Martí advirtió desde pasados siglos  que “Hombres recogerá quien siembre escuelas”, y otra de sus memorables frases enuncia: “Besos recogerá quien siembra besos”, en auténtica alusión al valor de los afectos en las relaciones humanas.

Tal práctica es evidentemente una garantía  en la formación de hombres y mujeres íntegros, dignos, sanos de mente y alma, y capaces de asumir tareas con mayor disposición y posibilidades de cumplirlas con éxito.

Esa sentencia tiene plena vigencia  en la forja de las nuevas generaciones  y en el papel que en ese aspecto corresponde desempeñar a la familia, máxima responsable de crear hábitos de convivencia   y una conducta social y moral que propicien relaciones  positivas desde la cuna, para lograr adecuado comportamiento a nivel social.

Es vital que los padres, las madres, abuelos, abuelas  y tutores comprendan la importancia de estas cuestiones   en la creación y defensa de valores en los niños, niñas, adolescentes y jóvenes.

De tal manera podrán fomentarse la honestidad, la honradez, la laboriosidad, la lealtad, la solidaridad  y otras virtudes imprescindibles para el ser humano en el decursar de la vida.

 Aunque en cuestiones referidas a la educación, en el seno del hogar,  no hay receta, sí hay un elemento que no puede soslayarse en el fomento de buenas relaciones y es la comunicación en el ámbito familiar.

El intercambio debe ser diáfano, franco, directo, en el cual no falten muestras de ternura, en aras de provocar posturas y actitudes edificantes que casi siempre la vida premia, sin frases ambiguas ni posiciones acusativas que dificultan el diálogo.

No basta con sentir afectos, es preciso demostrarlo; hacerles partícipes del cariño y respeto que profesamos por los padres, hijos, abuelos y hermanos, e incluso, por los amigos; demostrar quiere decir que es necesario que la persona sepa cuánto la apreciamos y queremos.

Buscar el momento oportuno para reuniones familiares, que no sea únicamente para la advertencia  y la reprimenda; darles espacio también a la congratulación y al beso por una buena nota o una buena acción, contribuye al desarrollo de una convivencia armónica y probablemente feliz.

Estos son pasos y actitudes importantes en el seno del hogar para asegurar que la escuela tenga mayores éxitos en el desarrollo del proceso docente-educativo y en la formación integral de las nuevas generaciones.

Debe otorgársele la prioridad que merecen esas acciones en el interés de forjar hombres y mujeres no únicamente dotados de vastos y útiles conocimientos  y un acervo cultural amplio, sino de cualidades que los conviertan en mejores seres humanos.

Ahora, cuando estamos en pleno curso escolar 2018-2019, es ocasión ideal para fomentar en los educandos cualidades esculpidas en el hogar,  porque casa y escuela constituyen un binomio de gran alcance para contar con personas de bien, capaces de participar activamente en el futuro en el desarrollo socio-económico de la nación.

Por: Aída  Quintero Dip.

Deja una respuesta