Los cambios que no cambian

Santiago de Cuba, 15 de ene. – En los primeros días del pasado diciembre en esta misma página publicamos sendos artículos relacionados con en el cambio. Las perspectivas para el nuevo año parecen propicias para insistir en el tema. Uno en los textos intenta explicar la significación de un proceso revolucionario: la universalización de la educación superior y las posiciones adoptadas por los públicos ante este programa. Suele ocurrir que los públicos asuman posturas diferentes ante el cambio, aunque este sea planificado y beneficie a la mayoría.

La universalización removió la educación superior. Fue una propuesta audaz. Otorgaba a todas las personas con el nivel escolar requerido el derecho a matricular una carrera universitaria. Fue un  programa inclusivo, de clara orientación democrática, que obligó a la universidad a construir un nuevo modelo pedagógico y al Estado a realizar un esfuerzo económico enorme para garantizar que los profesores y estudiantes dispusieran de los materiales docentes requeridos. No conozco país alguno que haya desarrollado con éxito un proyecto de tal magnitud.

Sin embargo, ante la universalización los públicos asumieron posturas diferentes. Un estudio que realizamos reveló quela mayoría lo aprobaba, otros lo cuestionaban aunque muchos de los inconformes participaron en el proceso y hubo agnósticos que al final se quedaron con las manos vacías. La participación de profesores y estudiantes fue masiva. Quienes trabajamos en el proyecto en la Universidad e Oriente podemos atestiguarlo y dar cuentade los resultados positivosde una experiencia aún vigente.

Las revoluciones auténticas se realizan en el cambio, promueven transformaciones raigales que garantizas su consolidación. La cubana, cuyo desempeño ha rebasado obstáculos de todo tipo, incluyendo los bloqueos, ha vivido en un ambiente de permanente trasformación; ha tenido que reinventarse: la asimilación creadora de los cambios y la unidad de su pueblo explican su existencia. Darío Machado al referirse a las empresas afirmaba: lo único que no cambia es el cambio, tenemos que vivir nerviosos para dormir tranquilos. Esa convicción vale para toda lasociedad.

Más, hay cambios que no cambian, hay aspectos de la realidad sociopolítica que son permanentes aun en sus desarrollos. Conviene referir algunos elementos de uno de ellos: el concepto e Revolución planteado por Fidel Castro, el Líder Histórico de la Revolución Cubana en uno de sus discursos antológicos, el del 1 de mayo del 2000. Cuando hablamos de pensar como país hay que remitirse a las enseñanzas contenidas en el concepto citado que constituye una síntesis de sabiduría política, una parte sustantiva del legado de Fidel, una brújula para los revolucionarios.

Remítanme un comentario muy breve sobre el concepto de Revolución, concepto ampliamente conocido. Aunque es casi imposible separar sus componentes que forman un todo muy sólido, al menos para el análisis podemos deslindar algunas ideas. Hay enunciados que apuntan a la Revolución Cubana o a la revolución socialista como totalidad. En el primer caso están definiciones como: Revolución es sentido delmomento histórico, igualdad y libertad plenas, es defender valores en los que se cree, es unidad e independencia. Claro: estas ideas valen para la revolución como generalidad, pero tienen mayor acento en la nuestra por sus características específicas.

En el segundo caso aparecen ideas con un marcado énfasis hacia lo internacional, aunque no dejan de pertenecer a nuestra realidad que es parte de lo universal: ya lo decíamos, el concepto es un todo homogéneo cuyas partes solo pueden aislarse para el análisis. Así tenemos enunciados como: Revolución es desafiar fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito nacional, es convicción de que no existefuerzacapaz de derrotar a la verdad y a las ideas, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba  y para el mundo, es cambiar todo lo que debe ser cambiado.

En el año que comienza y en lo porvenir el concepto de Revolución será indicador de la ruta: está entre los cambios invariables. Como afirma el Presidente cubano Miguel Diaz-Canel: lo que no cambian son los principios. Para cumplir con este asertoque significa continuidad sería prudente comenzar por atener lo dicho por el sicólogo Manuel Calviño: tenemos que cambiar y lo másdifícil y lo primero es cambiarnos nosotros mismos. Por estos caminos debemos transitar juntos, continuar las trasformaciones a partir de la convicción que elcambio fundamental promovido por la Revolución no es otro que la Revolución misma.

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