Los CDR se inspiran, crean y dinamizan su labor

Con la guía siempre inspiradora del invicto Fidel, su fundador, y bajo la dirección hoy de Gerardo Hernández Nordelo, un hombre devenido Héroe de la República de Cuba que se jugó la vida en las entrañas del monstruo para salvar a su pueblo del terrorismo, los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) siguen proa al futuro en la salvaguarda del proyecto social de esta isla.

Con gran ascendencia entre su pueblo por su probada lealtad, ejemplo y generosidad que se expresa en el sacrificio de su felicidad por la de los demás al precio hasta de su propia vida, el coordinador nacional le ha insuflado nueva vida la organización en pleno diálogo con las masas, dinamizando las acciones, dando batalla en los sitios más vulnerables, pulsando el sentir, anhelos y preocupaciones de la gente en aras de mejorar la sociedad.

En casi 61 años de fructífera vida, haciendo Revolución desde cada cuadra como su principal trinchera de acción, de intercambio, de participación y de combate, la masiva organización se ha convertido en baluarte de la vigilancia y la unidad del barrio, en interés de proteger las conquistas de un pueblo noble y bravo como el cubano.

Creada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, el 28 de septiembre de 1960, para preservar del peligro que representaba el Norte revuelto y brutal a la naciente Revolución, ahora necesita mantener el mismo espíritu del primer día combinado con la madurez de los años para defender la obra forjada, cuando el recrudecimiento del genocida bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba se hace aún más brutal.

Esa es la convicción de los hombres y mujeres de esta tierra, nucleados en los CDR, ante las pretensiones del Gobierno de los Estados Unidos que se estrellarán siempre contra el espíritu de resistencia, coraje y dignidad expuestos en disímiles ocasiones y circunstancias, en evidencia de que este pueblo es de armas tomar y con él no se juega, como ocurrió ante los hechos del 11 de julio, ideados y organizados desde la nación norteña.

El mérito más visible de los CDR está en que ante cada pretensión de desestabilización, acciones y medidas ilegales contra Cuba, violatorias de la soberanía y orquestada por las administraciones estadounidenses para destruir la Revolución, el pueblo preserva la unidad como bandera y el espíritu de resistencia que le he permitido mantenerse con la frente en alto, sin vulnerar un solo principio, con la mirada siempre hacia delante.

Como en los años fundacionales, en cada cuadra un comité, en cada barrio Revolución, no es una consigna; es un estilo de vida y de trabajo que se alimenta hoy del protagonismo de los jóvenes; son miles los de las nuevas generaciones que ocupan responsabilidades en las estructuras de base y otros tantos se integran a los destacamentos para asumir obras de choque en la economía y los servicios.

Ahora, en tiempos de pandemia, en lucha tenaz por la salud y la vida, suman miles los que están en zonas rojas combatiendo la Covid de frente como médicos, enfermeros, técnicos, o laborando en la limpieza, en la entrega de alimentos o en otros menesteres que muestran su altruismo y sensibilidad y que con ellos siempre la Patria puede contar.

Abundan testimonios de cederistas que consideran los CDR como su primera escuela en su formación como revolucionarios, especialmente en el terreno ideológico para sumar más manos y corazones, que les ha permitido dilucidar donde está el verdadero patriota, capaz de los mayores sacrificios por enaltecer una obra que costó tanta sangre y es para el bien de todos, como la soñó José Martí.

Ya acumulan casi 61 años los Comités de Defensa de la Revolución en Cuba y parece que aún no se conoce bien los valores humanos de este pueblo, apto para efectuar cada año miles de donaciones voluntarias de sangre para salvar vidas, un gesto desconocido en el mundo, y muchos de los que dan ese aporte son jóvenes, como expresión de continuidad de la obra revolucionaria.

Como fuerza poderosa al servicio de la Patria para echar por tierra cualquier intención de socavar la soberanía nacional, como han soñado en vano los enemigos históricos de la Revolución; más fortalecidos, con la guardia en alto, mayores aportes y mucha combatividad, saludan los cederistas el aniversario 61 de la mayor organización de masas del país, con la certeza de servirle a la nación con el mismo ímpetu del primer día.

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