Los educadores que enaltecen a Cuba merecen reverencia

Santiago de Cuba, 21 de dic. – A los maestros, profesores, pedagogos que abrazaron el magisterio por amor y vocación, y a quienes lo asumieron por necesidad y también sembraron; seguramente dedicó José de la Luz y Caballero su célebre frase: “Enseñar puede cualquiera, educar solo quien sea un evangelio vivo”.

Quién no tuvo un maestro o maestra inolvidable, al que recuerda con afecto más allá del tiempo y la distancia; ese ser noble y paciente, pleno de saberes, que enseñó letras, números, oraciones, conceptos, y asimismo ofreció amor, educó y aportó preceptos para toda la vida.

Las vivencias  no envejecen para evocar a la profesora quequedó para siempre en un espacio sagrado del corazón, por su  pasión en cada clase que encantaba al mostrar su sapiencia, en el sentido más amplio del término, porque tributaba junto al conocimiento, alegría, generosidad, valores…

También las nuevas generaciones tienen su evangelio vivo; el mejor maestro o maestra al cual colocaron más allá de un pedestal en su propio corazón, en la primera edad en que cada concepto se hace imprescindible para la vida, o en la adolescencia y en la juventud cuando precisan igualmente cimentarse y fomentarse.

Algunos ya graduados universitarios y otros profesionales de experiencia,  se refieren con gran respeto y admiración ala profesora predilecta en la carrera, al considerar que sobresalía por su erudición y su ternura como guía para las mejores acciones y confesora ante cualquier duda o conflicto.

Hoy se le rinde homenaje a todos los docentes de la Isla, extensivo con especial cariño a los que dieron el paso al frente para que Cuba se declarara Territorio Libre de Analfabetismo en América, el 22 de diciembre de 1961, fecha escogida para celebrar el Día del Educador.

Igualmente se reconoce a quienes andan fuera de fronteras enseñando, forjando nuevos sueños a los hijos e hijas de pueblos hermanos, y a los que con la aplicación del programa Yo sí puedo escribieron historias realmente conmovedoras.

Una felicitación muy exclusiva a todos los que en estos días de merecido tributo siguen de pie en el responsable puesto frente al aula, a los que se reincorporaron ante el llamado de la Patria y a quienes serán congratulados con premios, medallas y distinciones para reverenciar la valía de su obra.

Este Día del Educador permite apreciar la colosal obra educacional que atesora la nación cubana, la cual constituye una de nuestras principales conquistas, una verdadera joya en términos de derechos humanos.

Las transformaciones que se acometen en el sector retoman hoy caminos ya transitados y otras emprenden nuevos senderos, que profundizan y agudizan la mirada para elevar la calidad del proceso educativo, como propósito esencial de una Revolución muy celosa en la formación de las nuevas generaciones.

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