Los polígonos de producción de alimentos refuerzan su utilidad en contingencia

Santiago de Cuba 11 abr.- Una oportuna respuesta a la demanda alimentaria que ante la Covid-19 implica la permanencia de familias en casa, asegura el polígono provincial de producción de alimentos, creado hace ocho meses por iniciativa de la dirección del territorio, para afrontar complejas contingencias con el mínimo de recursos importados y el ahorro de portadores energéticos.

La instalación, que al conocer de sus potencialidades instara a generalizar en el país el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ha asumido el actual reto mucho más preparada y mejor equipada que en ocasión de la prueba inicial, vencida con creces a finales del pasado año, frente a las medidas impuestas por el imperio para impedir la entrada de combustibles a la Isla.

«La unidad –explicó a Granma su director, Uberdanis Villalón Herrera–, surgió, como sugiere el carácter de polígono, de forma experimental o ensayo, pero la primera docena de renglones enseguida pasó a más de 20, a 40, y pronto serán 70, porque en sus constantes visitas nuestro primer secretario del Partido, Lázaro

Expósito Canto, introduce nuevas ideas.

«Esta vez nos pidieron multiplicar la producción con esmero en cada detalle, para que el colectivo, integrado en su mayoría por mujeres, se comprometiera a extender las jornadas, que incluyen fines de semana, para abastecer los dos mercados ideales y 29 bodegas asignados».

Por solo citar algunas entregas diarias, la jefa de producción, Yumaira Pérez Columbié, enumeró en la línea de repostería cientos de paquetes de paniqueques, mantecados, panecillos y de galletas dulces crujientes, en dulcería. Destacó el llamado «panqué redondo de Lázaro» con frutillas y ajonjolí, así como en el área de panadería los panes, palitroques y galletas de diferentes tipos.

En otras líneas se aprecian barquillos para helados, mayonesa en pomo, galletas netamente de arroz, chicharritas de yuca, durofrío, caramelos de variados tipos, el turrón de coco, y el turrón con ajonjolí, pasta cubana con yuca y con boniato, pastas de maní y de ajonjolí, boniatillo, turrón de maní molido, tabletas de maní en grano, raspadura, guarapo, licores, vinagre y vinos.

En la mayoría de los productos se emplean hornos de leña o carbón, se dispone de condimentos frescos en un organopónico con 20 canteros y, en aquellos que lo admiten, los extensores de yuca, plátano burro y calabaza permiten mayor rendimiento de la materia prima industrial. En todos los casos sobresale la calidad de la elaboración, el empaquetado en nailon y un precio asequible.

Fue incorporada hace dos meses una minindustria que ha procesado puré de tomate y dulces en almíbar enlatados, como los trocitos de frutabomba y de calabaza china. Además, la propia área se encarga de los tostones vaporizados, listos para freír, y de los panales de azúcar a base de calabaza china.

Para reconocer la utilidad del polígono, bastaría tan amplia oferta en las actuales circunstancias, pero debe añadirse que de los 26 primeros trabajadores ya reporta empleo para 150, y que bajo semejante principio cada municipio santiaguero cuenta con su respectiva instalación en locales adaptados y ajustados a su densidad poblacional y los recursos locales.

Lejos de límite alguno, la dirección de la provincia sustenta, en la unidad empresarial de base Barquillo, el incremento de nuevos renglones, avanza en otro sitio la creación del polígono dedicado a productos cárnicos, y en áreas suburbanas se fomentan los Polígonos Agropecuarios Revolución, cuyas producciones formarán parte de la materia prima del polígono provincial.

Escrito por Eduardo Palomares Calderón

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