Los sueños de Martí realizados por Fidel

Santiago de Cuba, 18 de may. – Hace 124 años fue la caída en combate del Héroe Nacional José Martí Pérez. Pero más que reiterar lo ocurrido ese  19 de mayo de 1895 en Dos Ríos, deseo compartir con usted algunos elementos que permiten afirmar con certeza absoluta,  el vínculo ideológico  del Apóstol con Fidel.

Se hincha mi sensibilidad y endereza  la piel  con estos dos cubanos universales descendientes de españoles  quienes dejaron una inextinguible huella  a través del tiempo.

Imagino hoy la conmoción causada por estas frases que  parecen juntarse en el  tiempo: Yo traigo la estrella, y traigo la paloma en mi corazón,   dijo Martí  en el Discurso “Con todos y para el bien de todos” del 26 de noviembre de 1891.  Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro”,   anunció   Fidel   en  La Historia me Absolverá, el 16 de  Octubre de 1953.

 Siento muy cerca a dos genios universales en el actuar y en el decir;  en el ejemplo y en la trascendencia de los hechos; en el amor a Cuba y a su pueblo y en  el anhelo de lograr una verdadera  independencia frustrada  en cada uno de sus momentos históricos: por la falta de unidad en el siglo 19 y por el actuar de gobernantes  manipulados por el imperio en el siglo 20 entre otras causas.

A  Martí  le distingo bajo, delgado y firme  con su bien llevado y muy usado  traje negro rodeado de los inmigrantes cubanos en el Liceo de Tampa, lejos de la Patria pero con amor y añoranza a la Cuba ultrajada y querida.  Él estuvo  allí denunciando el colonialismo con la hidalguía del cubano, y a la vez  como el  embajador de la esperanza a sus coterráneos. Pero algo dejaba claro:

… no buscamos, en este nuevo sacrificio, meras formas, ni la perpetuación del alma colonial en nuestra vida, con novedades de uniforme yanqui, sino la esencia y realidad de un país republicano nuestro, sin miedo canijo de unos a la expresión saludable de todas las ideas y el empleo honrado de  todas las energías.   

A Fidel, le veo digno, con su traje de recluso alzarse en toda su inmensidad, convencido  de que magistrados, soldados, periodistas y algunos curiosos  que le escuchaban en aquella pequeña sala del entonces Hospital “Saturnino Lora” de Santiago de Cuba, le condenarían algunos, pero también le admirarían otros. Y eso último  era lo importante.

En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no la ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos.  

En esta circunstancia especial,  bien vale la pena  admirar la grandeza del Héroe Nacional de Cuba, y la profundidad del pensamiento martiano en el líder de la Revolución Cubana.   Vibro ante el decir de un joven de verbo ardiente, atrevido y soñador de  la  Repúblicacolonial que no pudo completar su anhelo, pero puso el empeño para llegar a la sensibilidad de quienes le escucharon:

 Para Cuba que sufre, la primera palabra. De altar se ha de tomar a Cuba, para ofrendarle nuestra vida, y no de pedestal, para levantarnos sobre ella.    

Me atrevo  a ir atrás en el tiempo….Electrizante debieron resultar las  primeras palabras y todo aquel Discurso  pronunciado por el joven Martía los emigrantes  cubanos, mucho tuvieron que lamentar quienes no pudieron aportar más      fondos para la causa  independentista. Pero algo les debió quedar claro, la lucha por la independencia debía continuar, y  el joven Martí  compartía en voz alta sus pensamientos de cuánto se debía hacer y a la vez  exponía algunas herramientas para cambiar a la Cuba de entonces.

¿Y qué  encontramos en la Historia me Absolverá? ¿Acaso la autodefensa de Fidel  No deja clara la continuidad de aquella situación histórica? ¿Están presentes   esas ideas de Martí en los argumentos del líder cubano para  su denuncia? ¿Por qué afirmó que Martí fue el Autor Intelectual del Asalto al Cuartel Moncada?

Pensemos juntos en las referencias de  la Cuba de los años 50, y coincidirá  en que  fue irrebatible  la contundente  acusación  de Fidel.  A él le negaron en la cárcel el acceso a los libros  de Martí para ser consultados  antes del juicio, pero ya había interpretado muy bien su ideario  y como su fiel  discípulo   en el discurso de autodefensa  aparecieron frases del Ensayo Nuestra América, fragmentos de los versos  “A mis hermanos muertos el 27 de Noviembre” y  en sus palabras estuvieron siempre las doctrinas  de Martí.

Es muy  fuerte la presencia de Martí en Fidel. El pensamiento martiano estuvo en el Programa del Moncada, en la Constitución de la República, en el principio que rige el Partido Comunista de Cuba… sin embargo me detuve en  el Discurso “Con todos y para el bien de todos”, porque  me llega como un testamento de Martí  a la amada y ultrajada Patria.

Deténgase conmigo  un momento en este fragmento del Discurso de Martí :   ,… Hombres somos, y no vamos a querer gobiernos de tijeras y de figurines, sino trabajo de nuestras cabezas, sacado del molde de nuestro país.     

Precisamente en la Historia me Absolverá, Fidel dice a los magistrados:   en este juicio se está debatiendo algo más que la simple libertad de un individuo: se discute sobre cuestiones fundamentales de principios, se juzga sobre el derecho de los hombres a ser libres, se debate sobre las bases mismas de nuestra existencia como nación civilizada y democrática.    

La  casualidad quiso que Martí volviera al presente  a través de Fidel, quien tomó a la  Patria  de altar   para ofrendarle  su vida  si era necesario y así lo siento plasmado en la Historia me Absolverá,   el testamento político de aquel entonces y en un documento  de referencia para las actuales generaciones.

 Emociona sobremanera conjugar el pensamiento de dos hombres universales.  Todavía imagino al Martí del siglo 19 recorriendo Tampa  y discursando ante los cubanos  en aquella sala  donde tal vez cientos de hombres le prestaban toda la atención convencidos de que un día Cuba sería libre.  Y a Fidel  lo veo inmenso en esta salita de  Santiago de Cuba  llevando en su corazón las doctrinas del maestro.

Hoy los dos están enlazados en la ciudad de Santiago de Cuba, ambos con sus ilusiones devenidas  realidad.  Para mi generación,  La historia absolvió a Fidel quien cumplió  y sobrepasó en su contexto  los sueños de Martí al dejarnos la  fórmula de amor triunfante del Maestro: una República con todos y para el bien de todos.   

Las citas de este Artículo fueron tomados de los Discursos “Con todos y para el bien de todos” de José Martí, y “La Historia me Absolverá”. de Fidel Castro Ruz.                       

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