Más que nunca hay que cuidar la Revolución

Santiago de Cuba, 19 de oct. – La idea de que a la Revolución hay que cuidarla como la niña de los ojos ha sintetizado la actuación de la mayoría de los cubanos en estos 60 años de proceso emancipador, pero esa salvaguarda tiene momentos de vida o muerte como ahora en que se arrecia la agresividad del imperio.

Más que nunca hay que proteger un sui géneris proceso más grande que nosotros mismos, ante las pretensiones injerencistas de la administración estadounidense, con Donald Trump a la cabeza, que no admite el ejemplo y la intransigencia de un país libre y soberanoa 90 millas de sus costas.

Ante la heroicidad y dignidad de este pueblo no han podido leyes injustas ni criminal bloqueo económico, comercial y financiero por casi 60 años como no ha tenido ninguna otra nación en la historia de la humanidad.

Qué clase de pueblo tenemos, ha dicho con razón el General de Ejército Raúl Castro, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, frase que reiteró con orgullo Miguel Díaz-Canel Bermúdez, al hacer posesión de su cargo de Presidente de la República de Cuba el 10 de Octubre último bajo el influjo de la  rica historia y la gloria vivida por los cubanos.

Con los hombre y mujeres de la Isla habrá que contar siempre porque ante amenazas y peligros de toda índole sabe crecerse, buscar alternativas, crear, trabajar, ser eficiente para que la Revolución siga proa hacia el fututo, avanzando y espere pujante y altiva su nuevo aniversario,en enero de 2020.

Armados de puros ideales están los hijos de esta nación para seguir adelante, con esa raíz vigorosa de unidad y resistencia nacionales heredadas de los próceres de la independencia desde Carlos Manuel de Céspedes, José Martí y Antonio Maceo hasta el invicto líder Fidel Castro.

Ese sentido de pertenencia a un hecho tan decisivo en la vida de cada ciudadano de esta heroica isla, se ha enraizado a tal punto de que  hay conciencia en la mayoría de la necesidad de trabajar y luchar por salvaguardar a toda costa y a todo costo su Revolución.

Porque  nos asiste el privilegio histórico de haber hecho una Revolución más grande que nosotros mismos, que ha enfrentado con la cabeza erguida la adversidad y un genocida bloqueo, con el mérito adicional de haber edificado una obra grandiosa para beneficio del pueblo.

A fuerza de voluntad y coraje se ha convertido este proceso en invencible e irreversible, convicción fundamentada en la fortaleza política y solidez ideológica  de un puebloabnegado capaz de los mayores sacrificios y de responder ante cualquier reclamo.

  Ahora el principal campo de batalla está en la defensa de la Patria y en el progreso de la economía para lo que será necesario estar alertas, vigilantes, dispuestos a entregarse de lleno a las tareas  y cumplir las misiones que implican, sobre todo,  hacerle un monumento al trabajo creador.

La tradición de lucha y probado patriotismo debe traducirse en estos tiempos en mayor ahínco en la formación más integral de las nuevas generaciones, ante la responsabilidad de inculcar valores  para que sepan tomar bien las banderas, defender los principios y darle continuidad a nuestra Revolución.

Esta batalla que hará culto al buen hacer, no tendrá tregua con lo mal hecho, con las manifestaciones de delito, corrupción e ilegalidades,  la chapucería en el terreno de la calidad, las negligencias e ineficiencias en los puestos laborales,  ni con el despilfarro ni las indisciplinas de todo tipo.

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