“Más se perdió en Cuba”, marca huellas en España

Santiago de Cuba, 19 nov.— Quizás los jóvenes españoles no sepan que el refrán o dicho: “Más se perdió en Cuba”, pronunciado por sus mayores, se originó por todo un suceso transcendental en la historia. Hablo de la capitulación de la guerra cubano-hispano-norteamericana, ocurrida en esta ciudad sureña y que concluyó a la sombra de una ceiba el 17 de julio de 1898, nombrado desde entonces como el Árbol de la Paz.

Esta frase se usa para minimizar la gravedad de un problema o contratiempo. Nació a finales del siglo XIX, después de la guerra entre Estados Unidos y España, y su forma original era “Más se perdió en Cuba y vinieron cantando”, o “Más se perdió en Cuba y vinieron silbando”.

Toda la flota hispana de ultramar en el Caribe y en Manila fue destruida, y el conflicto terminó con la derrota de España, que debió ceder al vencedor los territorios de Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas. El resultado fue desastroso para los intereses españoles. Sufrieron un total de 60 mil bajas solo en territorio cubano, añadiendo otras 3 mil en Filipinas.

Muchos escritores europeos afirman una realidad, que la Guerra de Cuba era profundamente despreciada por gran parte de la población española, especialmente por los más pobres. Si bien es cierto que las élites culturales y la burguesía defendían la lucha por los territorios caribeños, lo cierto es que las familias trabajadoras no podían entender porque tenían que mandar a morir a sus hijos en una guerra en la que solo se defendía el honor de una nación venida a menos.

Los soldados que llegaron sanos y salvos, algunos heridos, de vuelta a su país de origen no vinieron cabizbajos, sino alegres y silbando y cantando himnos. Felices por volver a casa enteros de una guerra que no era la suya y con la posibilidad de comenzar una vida nueva, aunque en un país profundamente deprimido.

Este acontecimiento que se pasó a llamar ‘el desastre del 98’ dio origen a una de las generaciones literarias más brillantes de la literatura española, junto al Siglo de Oro y la Generación del 27. La Generación del 98 forjó brillantes autores, entre otros Unamuno, Azorín, Maeztu, Baroja, Valle Inclán, los hermanos Machado y Blasco Ibáñez. Un grupo de intelectuales que amaban profundamente a su tierra y sintieron esa derrota como suya propia.

Entre los más viejos españoles, existen opiniones diversas pero todos tienen un punto común en el comentario escrito al respecto: “después de los acontecimientos de ultramar, la sociedad española entró en una especie de pesimismo social, depresión, eso se nota en las obras literarias de la generación del 98, se supone que para la sociedad española fué un duro golpe, al menos oficialmente, aunque hoy en día ya se reconoce que un sector bastante importante de la sociedad española apoyaba la causa cubana, especialmente las clases humildes que llevaban años enviando a sus hijos a una carnicería que a ellos ni les iba ni les venía, la otra versión es precisamente esa, las familias humildes estaban enviando a su juventud a morir lejos de su tierra en una guerra donde ellos no tenían nada que ganar y mucho que perder”

También esta frase dio nombre a un programa que emitió la cadena de televisión española sobre temas candentes de la economía del país durante los años 2005 y 2013; con mucha teleaudiencia; remitía a la situación de España en América en el siglo XIX.

En Santiago de Cuba se conserva presente en cada monumento la historia que dio razón de ser a la frase “Más se perdió en Cuba”; hoy permanece en los libros y en los sitios de las últimas batallas de España en el Caribe, como el Monumento Nacional el Parque Arqueológico del Patrimonio Cultural Subacuático Batalla Naval de Santiago de Cuba de 1898.

A unos 120 kilómetros de este a oeste, desde el balneario de Siboney hasta la desembocadura del río La Mula, en el entorno de Ocujal del Turquino, integrando el Parque y la franja costera, yacen en el fondo marino siete pecios, resultado del enfrentamiento entre las escuadras navales de España y los Estados Unidos de América.

El parque histórico de San Juan y el Árbol de la Paz se ubican al este de la ciudad, en la Loma de San Juan, altura que domina el valle y el río de San Juan. Aquí, el 17 de julio de 1898 fue acordada la capitulación de Santiago de Cuba bajo la hermosa ceiba, rodeada de cañones y tarjas para significar su papel en el fin de la guerra. Muy cerca, se erigieron las esculturas en bronce al Mambí Victorioso, al soldado estadounidense desconocido y al soldado español.

Y así resumo, que tal vez, cuando un joven europeo, allende los mares de Cuba, pronuncia la frase en cuestión, no se imagina que remite a toda una historia, que aquí en Santiago de Cuba tuvo su principal escenario y protagonismo… Y analizando un poco más lejos “Más se perdió en Cuba” lleva al siguiente paso: al inicio de Estados Unidos como Imperio, muy bien definido por el cubano de luz larga que fue nuestro José Martí.

 
Por María Elena López Jiménez (Tvsantiago)

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