Medicina preventiva en la mira de la Salud Pública cubana

Santiago de Cuba, 25 de sept. – Pocos dudarían en reconocer los servicios de Salud Pública en Cuba, de alta calidad y gratuitos, entre las principales conquistas de la Revolución que, tras profundas transformaciones políticas y socioeconómicas, enfrentó problemas sanitarios, elevó los niveles de vida y salud del pueblo, y colocó en primerísimo orden una atención médica preventiva-curativa oportuna y eficaz.

Incrementos de consultas hospitalarias, y la creación del servicio médico rural y el policlínico integral para la asistencia ambulatoria, signos de justicia y equidad, caracterizaron el panorama en los años fundacionales, y resultaron simiente de frutos loables en estos 60 años de Revolución.

El municipio de Santiago de Cuba y los trabajadores del sector cumplieron tareas priorizadas desde 1959, como las campañas de vacunación e higienización, y donaciones de sangre, con gran protagonismo de la comunidad; mientras los policlínicos integrales enfrentaron la lucha por disminuir la morbilidad y mortalidad por enfermedades transmisibles, que representaron serios problemas de salud en Cuba, en la década del 60.

A ese importante paso,  siguió la creación de Programas de Atención Médica con acciones concretas y una orientación curativa-preventiva e integral hacia la mujer, el niño, el adulto; hacia la higiene y la epidemiología, la estomatología y la docencia, bajo la premisa de que la salud es un derecho del pueblo.

Un mérito especial en la elevación de la salud y el interés de convertir a Cuba en una potencia médica, a partir de concepciones de Fidel, tiene el modelo del médico de la familia, para potenciar la atención primaria, una gran inversión social de la Revolución iniciada en la ciudad de Santiago de Cuba en los policlínicos Armando García, el Municipal y de El Caney, que se extendió progresivamente.

También se fueron graduando como promedio por año de 200 a 250 especialistas en Medicina General Integral, y para prestar servicios, teniendo como premisa la calidad, asimismo se incrementó la infraestructura, lo que indica ampliación del  horizonte, con énfasis en la prevención

Tras el éxodo masivo de médicos hacia Estados Unidos, únicamente quedaron unos 3 mil,  y fue imperiosa la necesidad de fundar la Escuela de Medicina en la Universidad de Oriente, en 1962, con apenas 65 estudiantes, y profesores de la talla de los doctores Onel Valón Jiménez, Alfonso Araujo Bernal y Enrique González Corona.

Fue el cimiento del Instituto Superior de Ciencias Médicas, hoy Universidad de Ciencias Médicas, que ha egresado a miles de profesionales de alta calidad que hacen historia en el país y en tierras hermanas,  además de graduar a jóvenes de diversas latitudes del mundo, ejemplos del sentido altruista de los hombres y mujeres de batas blancas.

Existe un claustro  que garantiza la formación profesional altamente calificada, y que desde 1963 desarrollan una labor meritoria en el campo de la investigación científica.

Esto le ha permitido ocupar un sitio destacado en el polo científico productivo,  de la mano de colectivos como el Laboratorio de Anticuerpos y Biomodelos Experimentales, inaugurado por Fidel en julio de 1993; el Centro de Toxicología y Biomedicina, el Laboratorio de Multimedia y otros de trascendencia en la asistencia, docencia e investigación de la salud.

A 60 años de Revolución en el poder abundan logros que enaltecen el valor de la Medicina cubana, respetada y admirada en el mundo entero, heredera de una tradición humanista que no tiene parangón en la historia.

Ninguna calumnia del enemigo podrá impugnar esta obra humana y desinteresada que desarrollan, por voluntad propia, los médicos y personal de la salud cubanos por el mundo.

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