Medio ambiente y desarrollo sustentable

Santiago de Cuba, 29 de mar. – Al tratar el tema referido a la relación medio ambiente y desarrollo, hay que tener en cuenta que sus primeros cuestionamientos teóricos tuvieron sus primeras manifestaciones y difusión en el ámbito internacional en 1972, a partir de la Conferencia de Naciones Unidas celebrada en Estocolmo.   

Por ello, se precisa una breve mirada de su decursar en el tiempo:

Lo anterior se sustenta en que hasta esa fecha, se seguía un pensamiento desarrollista y optimista acerca dl futuro de la humanidad, aún cuando, esta había sufrido acontecimientos bélicos de gran envergadura, tal es el caso de los avatares de la I y II Guerras Mundiales.

Con la propagación del modelo desarrollista se comienza a visualizar el desarrollo como un “modelo formal  a imitar”, si embargo, este modelo no tuvo en cuenta, la diversidad de desarrollo, de acuerdo con las variables culturales de cada país y las limitaciones inevitables de los recursos naturales.

No obstante, los países subdesarrollados comienzan a percibir los modelos importados como propios y perspectiva de meta a alcanzar. Esta visión promovió un desarrollo desigual, no logró sus expectativas, dando paso a una mayor dependencia económica y tecnológica entre los países subdesarrollados, con respecto lo desarrollados.

En contraposición con el modelo desarrollista, aparece una concepción que comienza a visualizar los impactos del desarrollo y a cuestionarse los límites del crecimiento, por otra parte, pone en evidencias la vulnerabilidad de la biosfera ante el desenfrenado crecimiento económico.

Se apertura entonces una concepción catastrofista que mira hacia el colapso que traería como consecuencia el crecimiento de la producción, la población y por tanto, la contaminación, estableciéndose una relación cíclica y causal entre medio ambiente y desarrollo, trae como consecuencias que aflore una tendencia de crecimiento , con vistas al logro de una estabilidad ecológica y económica.  

Ahora bien, la complejidad del asunto, respecto al desarrollo y la necesidad de tomar medidas urgentes acerca de la biosfera, y es donde se convoca la Conferencia de Naciones Unidas celebrada en Estocolmo en 1972, cuyos resultados promovieron el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUA).

Aparecen entonces términos tales como: ecodesarrollo, como concepción para compatibilizar el desarrollo con el medio ambiente, teniendo en cuenta formas de organización y educación, formas de desarrollo endógeno entre otros.

Surge entonces una visión más amplia del propio concepto desarrollo y aparece la concepción de desarrollo integrado, cuyo análisis permite entender que;

1. Visualiza la vinculación de los ecológicos con procesos y actividades sociales concretas, de ahí se derivan los términos ecotecnología, enotecnias, ecodiseño, ecoturismo, entre otras.

2. Concibe la integración, partiendo de los procesos sociales, como desarrollo integral de la sociedad, al que es necesario integrar la dimensión ambiental.

La integración de los procesos la podemos encontrar en su concepción sobre la realidad ambiental y el desarrollo, como en sus fuerzas teóricas y gnoseológicas, en las cuales se puede analizar la necesidad del enfoque inter y transdisciplinario para el tratamiento de lo medioambiental.

Ahora bien, al hablar de desarrollo sustentable, comenzaremos por significar que la relación medio ambiente y desarrollo son conceptos no contradictorios, sino están ligados a  un complejo sistema de causa y efecto. Se necesita por tanto un equilibrio entre ambos.

Hay que tener en cuenta que el desarrollo no puede subsistir sobre la base de recursos deteriorados ambientalmente y por otro lado, el medio ambiente no puede protegerse cuando el crecimiento no tiene en cuenta los costos de destrucción ambiental.

El desarrollo sustentable debe poner a disposición de todos un medio de vida convenientemente y un acceso equitativo de los recursos, para integrar las políticas de medio ambiente y las estrategias de desarrollo. Es satisfacer las necesidades de la generación presentes, sin comprometer las capacidades de las necesidades futuras, con el fin de satisfacer sus propias necesidades.

Es cuidar y explotar racionalmente los recursos naturales en función de cuidarlos como productos que satisficieran las necesidades futuras.

Se hace necesario reflexionar acerca de la necesidad de un salto cualitativo en cuanto a la racionalidad productiva, la que además de ser una solución ideológica  y cultural, se sustenta en una percepción científica y tecnológica diferente, como elemento clave del yo colectivo, consigo mismo y con al ambiente, propiciado además por la formación de la conciencia ambiental en el contexto social.  Por: Mayra Elena Salas Vinent

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