“Meñique” desborda amor y entrega

Santiago de Cuba, 3 de abr. – Emmanuel es un precioso niño que tiene unos cinco años y dice ser feliz en el círculo infantil “Meñique”, ubicado en el Consejo Popular Vista Alegre de esta ciudad, precisamente en la avenida Manduley. Aquí se atienden infantes con posible discapacidad intelectual.

Ya reconoce los colores y ha mejorado el lenguaje, dice que le gusta jugar y que quiere mucho a las tías del salón. Su ingenuidad, tal vez no le permite percatarse de cuánta devoción, amor y cariño lo rodea, cuánto esmero y dedicación requiere el trabajo que desarrollan las educadoras, pero algo sí sabe, es un lindo lugar para jugar y aprender.

Junto a este pequeño, muchos otros, quienes además de las actividades individualizadas, participan, por ejemplo, en una presentación de baile y canto, donde no solo aprenden canciones infantiles, sino también, desarrollan el lenguaje a través de gestos y movimientos con las manos y los pies.

Con una matrícula de 35 niños y niñas, ubicados en un salón de quinto año de vida, dos de cuarto y uno de tercero, inicia cada día “Meñique” una ardua jornada, donde pequeños, pequeñas, junto a las educadoras interactúan en un mundo donde la realidad y la imaginación se dan la mano.

El patio es una área recreativa donde tienen la posibilidad de adquirir diversas habilidades, aquí pueden ser peluqueras, médicos, albañiles; pueden bailar, saltar, jugar, siempre acompañados por docentes.

En las aulas, todo es más tranquilo. Rodeado de colores y herramientas que estimulan el desarrollo, cada niño o niña recibe una atención diferenciada en dependencia de sus necesidades educativas.

Liset Monterrey González, sicopedagoga del centro, explicó a Sierra Maestra que se trata de pequeños ávidos de auto asistencia, o sea de aprender a vestirse, desvestirse, acordonarse, alimentarse, de su desarrollo de validismo, como por ejemplo asistir al baño.
“El trato con los niños es maravilloso, y el trabajo que hacemos con ellos es de mucha entrega y sistematicidad; ellos presentan una discapacidad intelectual y algunos tienen aparejadas otras patologías como síndrome de Down”, afirmó.

En este sentido señaló que ubicados en diferentes salones reciben atención en áreas del desarrollo como el lenguaje, el mundo de los objetos, la educación plástica, la vida natural y social, educación física, musical, logopedia, y sicopedagogía; todas las actividades en función de los niños y niñas, y de las familias, atendiendo a las potencialidades y necesidades de cada uno.

Según destacó Monterrey González, realizan encuentros con mamá y papá, o la persona responsable del infante, planificados por el plan de trabajo y otras citas en dependencia de las inquietudes de los padres y de las educadoras para el tratamiento individualizado; se realizan las actividades conjuntas y talleres que se les ofrecen a las familias.
Sobre las mayores preocupaciones de los tutores, destacó el lenguaje, pues son niños que tienen afectación neurológica, y hay algunos que no tienen un lenguaje oral, y hay que estimular el pasivo; incitar los procesos cognitivos como la memoria, el pensamiento y la imaginación.

Los círculos infantiles fueron creados para la integración plena de lamujer a la sociedad, espacio donde hembras y varones reciben el cuidado y la educación necesarias desde los primeros años de vida. Por: Liliet Moreno Salas.

Los círculos infantiles fueron creados para la integración plena de lamujer a la sociedad, espacio donde hembras y varones reciben el cuidado y la educación necesarias desde los primeros años de vida.

Por: Liliet Moreno Salas.

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